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Dicen que el corazón de Armstrong
late sólo 32 veces por minuto cuando está en
reposo. Su capacidad aeróbica es superior a la mayoría
de los atletas de cualquier especialidad y país.
Más allá de su genética, el último
ídolo del deporte americano acondicionó su cuerpo
desde chico. Pero antes de dedicarse al deporte debió
superar algunos “traumas”.
Su madre, Linda Mooneyham, se quedó embarazada a los
17 años de un hombre apellidado Gunderson, que tras
casarse con ella la abandonó. Sola y en precarias condiciones
económicas, Linda debió compaginar dos y hasta
tres trabajos para sacar adelante a su hijo. Poco después
entró en su vida el hombre que le dio su apellido,
Terry Armstrong. Éste se casó con Linda y adoptó
a Lance. Vivió 10 años con ellos y luego les
abandonó.
Lance nació el 18 de septiembre de 1971 en Plano, Dallas.
Y cuando ya tenía 13 años descubrió el
deporte. Empezó con la natación. Su madre le
levantaba a las 4.45 para que fuese a entrenar a la piscina.
En esa época forjó su carácter férreo
y cultivó un organismo de deportista acostumbrado a
los sacrificios más extremos. |
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