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Como
ya es usual en los Mundiales Sub 20, la selección española
llega con la más grande de las ambiciones: el título.
No es para menos, ya que los hispanos han sido eternos animadores
de los torneos juveniles, pero sólo han celebrado un título
(1999) y un subcampeonato (2003). Ya es hora de volver a cobrar,
dicen en la península.
Y tienen razones de peso. Para empezar, la gran campaña que
cumplieron en el último Campeonato Europeo, donde se consagraron
campeones tras vencer a Turquía en la final. El retorno de
Iñaki Sáez a las series juveniles, busca hacer retornar
los éxitos conseguidos por el DT en su paso previo por las
divisiones menores hispanas.
Si hay algo que otros países envidian de España en
términos futbolísticos, es el organizado sistema de
desarrollo para los jugadores jóvenes, que desde muy temprana
edad se codean en el fútbol profesional a través de
filiales. Así es como se ha podido lucir, por ejemplo, el
volante Juanfrán, que de haber estado en el primer equipo
del Real Madrid, poco tiempo en cancha hubiese tenido en medio de
galácticos. En el equipo "B", ha demostrado todo
lo que sabe.
Además del madrileño, el equipo español tiene
otras cartas de especial interés para el campeonato, comenzando
por el portero Ribas y el volante Cesc, quien ya ha jugado con el
equipo absoluto del Arsenal.
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