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Desafío en salud: El cólera no da tregua

Si bien en Chile no existen brotes de cólera reportados desde 1998, los expertos afirman que no hay que bajar la guardia ante esta enfermedad, debido a lo cual se hace fundamental, entre otros aspectos, extremar las medidas sanitarias y el control sobre los alimentos.
Quien crea que el cólera es una enfermedad del pasado se equivoca.
La doctora Claudia Cortés, infectóloga y profesora asociada de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, explica que “en el último informe publicado a inicios del 2010 con datos del año 2009, 45 países entregaron información sobre casos de cólera en sus territorios, con alrededor de 221.000 reportes y una mortalidad de 2,2% de los pacientes afectados. Esto significó un aumento de 16% por sobre las cifras del año 2008. En Centro y Sudamérica, sólo hubo cinco casos durante el 2009”.
En este reporte, aclara, no se incluía el último brote originado en Haití en octubre de 2010 donde, según datos de la OMS actualizados al 18 de diciembre 2010, se han producido 121.500 casos: 63.700 con necesidad de hospitalización y 2.600 muertes atribuibles al cólera. También se ha observado un pequeño número de casos en República Dominicana (59 sin ningún fallecimiento) y en el estado de Florida en Estados Unidos (5 sin muertes).
Por su parte, Gonzalo Osorio, académico del Programa de Microbiología y Micología del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, indica que el Vibrio cholerae es una bacteria que desde 1816 ha originado siete pandemias conocidas en el mundo occidental, muchas de las cuales han afectado directamente a los chilenos.
“La séptima y última pandemia se originó en Indonesia en 1961, llegando al Perú en 1991 y reportando en Chile 174 casos entre 1991-1994. Luego, en 1998 se presentaron 23 casos en San Pedro de Atacama. Desde este último episodio, nuestro país se ha mantenido libre de cólera”.
El doctor asegura que todas estas cifras no hacen sino reafirmar que esta enfermedad —causada principalmente por los serotipos O1 y O139 de la bacteria Vibrio cholerae y que afecta en general al tracto gastrointestinal— está plenamente vigente en el mundo. “Por ello, debemos mantenernos siempre alertas y estar atentos a posibles cambios epidemiológicos que puedan ocurrir. Por ejemplo, la aparición de nuevas cepas patogénicas”.
Añade que ningún país puede sentirse ciento por ciento seguro de que esta enfermedad no se presentará, pues puede aparecer de distintas maneras.
“En muchos países del Asia suroriental, como Indonesia o Bangladesh, el cólera es una enfermedad endémica, es decir, está siempre presente. En otros países, especialmente con un nivel de desarrollo sanitario deficiente o después de desastres naturales, puede presentarse en forma de brote epidémico, como sucede en Haití. Y cuando un brote epidémico causado por una cepa específica de Vibrio cholerae se expande a través del mundo, se habla de una epidemia mundial o pandemia”.
Afirma la doctora Claudia Cortés que el riesgo de que esta enfermedad llegue a Chile es real. “Si un turista o viajero retorna de las zonas epidémicas, principalmente Haití y República Dominicana, y comienza a presentar síntomas es posible plantear un caso aislado de cólera. Ahora bien, si hubiese un mal manejo de las deposiciones de dicho paciente, puede darse la situación favorable para una transmisión a mayor escala”.
Frenar a tiempo
Los expertos aseguran que el cólera es una enfermedad prevenible. “Si un paciente es debidamente tratado y sus deposiciones y fluidos son manejados en forma adecuada se puede detener el contagio evitando la aparición de un brote epidémico”, afirma la doctora Cortés.
Y agrega: “Las medidas de prevención son el aseo general y cuidados en la manipulación y consumo de alimentos, especialmente del agua. Estas disposiciones no sólo sirven para evitar el contagio de cólera, sino que también de Hepatitis A, fiebre tifoidea y otras infecciones bacterianas intestinales, que actualmente se encuentran presentes en nuestro país”.
En ese sentido, el doctor Osorio señala que si bien no existen brotes de cólera reportados desde 1998, “todos los años sí hay casos de gastroenteritis aguda causados por otras cepas denominadas Vibrio cholerae ‘no-O1, no-O139’. Estas situaciones en general son de menor gravedad y se asocian fundamentalmente al consumo de mariscos crudos. Sin embargo, es importante destacar que estos casos no son catalogados como cólera, pues las cepas que los causan no son del serotipo O1 o O139”.
Es imprescindible, señala la infectóloga, mantener un adecuado aseo de manos: lavarse con abundante jabón antes de preparar cada comida, antes de comer y después de ir al baño. También, consumir sólo agua potable. “De no estar seguro de la calidad del agua hay que hervirla al menos durante cinco minutos o preferirla embotellada e idealmente gasificada”.
Además, señala, se deben consumir carnes —blancas, rojas, pescados y mariscos— bien cocidos (no a punto, ni con evidente sangre fresca). “El limón no cuece los alimentos, deben ser cocinados a la olla, fritos o al horno”.
En este sentido, el doctor Osorio recalca que uno de los principios de la lucha contra esta enfermedad es un manejo adecuado del consumo de productos marinos como pescado y mariscos bivalvos. “En caso de aparición de un brote de Vibrio cholerae debe mantenerse un control sanitario estricto de las zonas productivas contaminadas. Y desde un punto de vista individual debe evitarse el consumo de mariscos y pescados crudos. Ante la menor sospecha de enfermedad en el país se deben seguir todas las recomendaciones de la autoridad sanitaria y ante la aparición de síntomas sospechosos acudir rápidamente a los servicios de salud designados para tal efecto”.
RECUADRO
Experiencia en terreno
La doctora Claudia Cortés explica que el síntoma principal del cólera son las deposiciones líquidas muy abundantes—diarrea— sin sangre ni mucosidad. “También se produce deshidratación moderada a severa, que es la que puede llevar a la muerte si no se trata adecuadamente y a tiempo; ruidos intestinales intensos; muy leve dolor abdominal o incluso ausencia de dolor abdominal; náuseas y vómito; decaimiento intenso; calambres, y fiebre (que se produce en menos del 5% de los pacientes)”.
En terreno
El Dr. Álvaro Morales, médico intensivista, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile y médico jefe de la Unidad de Pacientes Criticos del Hospital San Borja Arriarán, estuvo en Haití tras el terremoto del 12 de enero de 2010, como parte de una misión del Ministerio de Salud.
Cuenta su experiencia: “Con terremoto se destruyó la ya escasa red de agua potable, alcantarillado y recolección de desperdicios que existía en ese país. Ello, junto al hacinamiento de los damnificados en plazas y sitios eriazos, ha sido un factor fundamental para la crisis sanitaria que presenta ese país y la aparición del cólera”.
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