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Escuela de Agronomía de la Universidad Mayor:

Estudian efectos del cambio climático en Melipilla

Los resultados permitirán diseñar estrategias y acciones con el fin de mitigar los impactos negativos de este fenómeno en la actividad agrícola del país.

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Oriana Olivos Marí
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El cambio climático llegó para quedarse en nuestro país. Esto no es antojadizo. Tanto Chile, como en el resto del mundo, ha experimentado cambios importantes respecto del clima en cuanto a temperaturas máximas y mínimas, intensidad en las precipitaciones, y, en algunas regiones, la presencia de fenómenos extremos, como olas de calor, sequías e inundaciones.
Según el Centro de Estudios Científicos, CECS, de Valdivia, el 90% de los glaciares cordilleranos están disminuyendo. Campos de Hielo Sur registra retrocesos de hasta 30 metros por año y datos de la Dirección Meteorológica de Chile muestran cómo en los últimos cien años las precipitaciones han disminuido en la zona central del país.
Tomando en cuenta este nuevo escenario meteorológico, la Escuela de Agronomía de la Universidad Mayor se encuentra realizando trabajos tendientes a probar métodos para identificar y evaluar la vulnerabilidad de los sistemas de producción agrícola frente a los cambios climáticos, sus potenciales impactos, así como las medidas de adaptación a los nuevos escenarios.
La ingeniera agrónomo Cristhel Vásquez, desarrolló una investigación en la Provincia de Melipilla —una de las zonas más importantes respecto del aporte a la agricultura nacional—, donde evaluó la vulnerabilidad del sector frente a los cambios climáticos.
“Este estudio y sus métodos para evaluar la fragilidad en el sector y sus resultados tienen un elevado potencial para ayudar en la búsqueda de estrategias y acciones con el fin de mitigar los impactos negativos del cambio climático sobre la actividad agrícola, especialmente en aquellas zonas altamente rurales y de poco desarrollo tecnológico”, puntualiza la experta.
La investigadora elaboró, a partir de datos meteorológicos, una proyección de los cambios que afectarían a la agricultura, tomando como referencia los valores actuales de las temperaturas atmosféricas, la intensidad en las precipitaciones y otros fenómenos climáticos en la Provincia de Melipilla.
Asimismo, identificó y dividió zonas en función del grado de vulnerabilidad y riesgo de producción agrícola. “Con este estudio buscamos obtener un índice que combinara los factores de vulnerabilidad de la agricultura frente a los cambios climáticos en la zona de Melipilla. De esta manera, podríamos proponer alternativas de adaptación en los sistemas de producción para  neutralizar los cambios climáticos futuros que presentará la zona”, señala.
La ingeniera agrónoma afirma que toda esta información fue validada con visitas a terreno, en las que se recopilaron las principales inquietudes de grandes, medianos y pequeños agricultores de la zona frente el tema climático.
“Fue  necesario corroborar que los resultados obtenidos a través de los índices de vulnerabilidad reflejaran lo que realmente está ocurriendo en terreno, porque son los productores los que finalmente trabajan a favor o en contra del clima”, plantea.  

Estas visitas además permitieron entregar la visión de los propios agricultores frente a la problemática del cambio climático, comprobando así que existen zonas donde los fenómenos climáticos son menos dañinos o simplemente no están presentes, y que las necesidades y  los problemas de los propios agricultores van variando de sector en sector.
Por ejemplo, en la comuna de Melipilla, la mayoría de los productores no ha sufrido  por la disminución de las lluvias, a diferencia de los productores de la comuna de San Pedro que sólo pueden optar por cultivar pequeñas superficies de frutilla, al no contar con el agua necesaria para regar una superficie mayor.
“Cuando se dan a conocer los problemas específicos de cada zona, es más fácil elaborar planes de desarrollo comunal”, afirma la ingeniera agrónoma.
El resultado de la evaluación indica que la provincia de Melipilla es efectivamente vulnerable frente a los cambios climáticos, porque los componentes que constituyen la elaboración de los productos se encuentran más frágiles frente a diversas anomalías climáticas. “La búsqueda de herramientas, como los índices de vulnerabilidad, permiten evaluar los diversos factores relacionados con la agricultura convirtiéndose en información muy  valiosa a la hora de destinar recursos y ayudar aquellas zonas más frágiles  frente a los cambios climáticos”, asegura la investigadora. 
El estudio contempla las proyecciones climáticas como un complemento, ya que ayudan a dimensionar los cambios que podría experimentar la provincia de  Melipilla: “Estos datos estadísticos permiten disminuir las posibilidades de adaptarse al cambio climático de manera improvisada, tomando decisiones correctas en cuanto a  la producción”, acota.
Según la investigación no todos los cambios climáticos pueden tornarse como negativos para la producción agrícola. La idea es ir buscando formas de aprovechar aquellas condiciones favorables que emerjan a través de estos fenómenos. “El terreno y los agricultores se adaptan a los cambios del clima, sin embargo, estos últimos lo hacen en forma intuitiva producto de la necesidad de no perder su producción y obtener cosechas que mantengan la calidad. Para conservar estas variables frente a los efectos climáticos adversos, los productores adelantan o atrasan las épocas de siembra, podas y cosecha según sea su necesidad”.
Así las cosas, en el futuro será imprescindible estrechar el trabajo entre el gobierno y los agricultores para buscar formas de acceder en forma rápida a estudios sobre los cambios climáticos, métodos de mitigación y adaptabilidad con el fin de establecer acciones paliativas sobre la base de  las necesidades de cada productor.

Puntos claves para medidas preventivas

La investigación de la Universidad Mayor, luego de un arduo trabajo en terreno llego a las siguientes conclusiones:
—El resultado de la evaluación indica que la Provincia de Melipilla es efectivamente vulnerable frente a los cambios climáticos, por que los componentes que forman parte del proceso y los recursos aplicados a la elaboración de los productos, están expuestos a diversas anomalías climáticas.
—La búsqueda de herramientas, como los índices de vulnerabilidad, permiten evaluar los diversos factores relacionados con la agricultura, convirtiéndose en información muy  valiosa a la hora de destinar recursos y ayudar aquellas zonas más vulnerables frente a los cambios climáticos.
—Las proyecciones climáticas son un complemento, ya que ayudan a dimensionar los cambios que podría experimentar zonas como Melipilla, disminuyendo el riesgo de improvisar adaptaciones y, llegado el momento, tomar las mejores decisiones de producción.
—Los análisis anteriores están validados con la visión de los propios productores de la zona, los que día a día han debido adaptarse a los cambios climáticos, lo cual les ha permitido continuar entregando productos  de calidad.

Hay que tomar medidas ahora

Según la investigación de la Universidad Mayor, lo relevante de este estudio es que el método utilizado en esta evaluación permite aplicar esta metodología en cualquier región, provincia ó comuna de nuestro país.
Poder conocer los factores que afectan negativamente el desarrollo de la agricultura, basándose en el cambio climático, permite a los productores estar al tanto de las debilidades y fortalezas que ofrece un sector. No sólo es necesario saber qué es lo que necesita el mercado, sino también saber que nos ofrece el clima para desarrollar un producto de calidad.
Lo que se produce actualmente en una zona mañana podría dejar de ser rentable, y la incorporación de nuevos productos, que antes no eran considerados por no adaptarse adecuadamente a una zona, puede volverse más importante.
Investigaciones como éstas ayudan acercar aún más a profesionales y,  sobre todo, a productores al tema del cambio climático. Muchos de ellos lo sienten y lo advierten, pero pocos se encuentran preparados para enfrentarlo.
Uno de los aportes de esta investigación radica en la posibilidad de mejorar —u optar— nuevas tecnologías, lo que se reflejaría finalmente en mejores formas de producción.
Este escenario climático podría empeorar en el futuro. Por eso es necesario actuar ahora, desarrollando, sobre la base de las inquietudes reales de los agricultores, cursos de capacitación que respondan sus dudas y que enseñen a los  pequeños productores a trabajar en conjunto con el medio ambiente y disminuir así factores como la emisión de gases de efecto invernadero, que están provocando a largo plazo un aumento de la temperatura de nuestro planeta.
La idea principal de esta investigación fue evaluar que tan vulnerable se encontraba nuestra agricultura frente al cambio climático.
Ahora lo que queda por hacer es ampliar estos estudios a otras zonas para ir, paso a paso, disminuyendo la vulnerabilidad de nuestra agricultura frente al tema.

 
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