
El Sábado Santo es un tiempo de silencio, espera y gran alegría con la celebración de la Vigilia Pascual que proclama la Resurrección de Jesús.
Tiempo de silencio durante la mañana del Sábado Santo después de la muerte del Señor crucificado. Un tiempo para meditar y recorrer la propia vida y la propia historia. Un tiempo para darnos cuenta que el silencio del sepulcro nos invita a encontrarnos con nosotros mismos y entrar en comunión con los demás.
Asimismo es un tiempo de espera confiada en Dios porque el Señor
resucitará. Una espera confiada porque Cristo vencerá la
muerte con su Resurrección.
Y finalmente un tiempo de alegría con la celebración de la Vigilia Pascua que proclama en forma definitiva el triunfo de la vida sobre la muerte.
Con esta convicción nos ponemos de pie ante el mundo para proclamar que la “cultura de la muerte” es vencida por la “cultura de la vida”.
Con la celebración de la Vigilia Pascual volvemos a renacer a la
esperanza anunciando al mundo entero que el amor y la vida son más
fuertes que el pecado y la muerte. Y que algo nuevo ha nacido en el
corazón de cada familia, de cada joven, de cada hombre y mujer de
este mundo porque la fuerza del amor de Dios nos devuelve la Paz y nos salva
con el amor y con la esperanza.