Ya pasó un año desde  el accidente que les costó la vida a nueve alumnas del Colegio Cumbres, y el país aún se conmueve con el inmenso ejemplo de fe, amor y entereza con que las familias y amigos de las niñas han afrontado el dolor de haberlas perdido. El recuerdo de las jóvenes permanece inmortal, y el legado de su paso por este mundo sigue presente en los corazones de todos quienes las acompañaron hasta el día de su partida.