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El cisma y el afianzamiento del protestantismo

Enrique VIII heredó el trono de Inglaterra a los 18 años debido a que su hermano Arturo, el sucesor a la corona, murió antes de convertirse en rey.

Coronación de Enrique VIII y Catalina de Aragón

Arturo estaba casado con Catalina de Aragón, princesa española. Según el acuerdo matrimonial, en caso de muerte del futuro rey, la princesa podía casarse con el siguiente heredero al trono; en este caso, Enrique.

Previo pago de 100 mil coronas de plata y oro por parte de los padres de Catalina, Fernando e Isabel, los reyes católicos, Enrique estuvo de acuerdo con el compromiso.

Sin embargo, era necesaria una dispensa papal que permitiera a Enrique casarse con Catalina, pues había sido la esposa de su hermano, y la futura unión estaba prohibida en el Leviticus. Sin embargo, Catalina dijo que el matrimonio con Arturo no había sido consumado, por lo que no había que pedir ninguna autorización.

En todo caso, ambas coronas quisieron asegurar la legitimidad del matrimonio, por lo que la solicitud al Papa fue pedida.

María Tudor

En 1509, poco después de convertirse en rey, Enrique se casó con Catalina de Aragón, la viuda de su hermano.

Enrique y Catalina tuvieron seis hijos, pero sólo sobrevivió una: María Tudor.

La falta de un heredero y la atracción por Ana Bolena, hicieron que el rey se convenciera de la necesidad de divorciarse de Catalina.

Sin embargo, la soberana no aceptó de inmediato la idea de la separación

El Papa tampoco dio la autorización para disolver el vínculo, pero astutamente, Enrique declaró que el matrimonio era nulo, pues estaba prohibido que un hombre se casara con la viuda de su hermano.

El rey se proclamó a sí mismo "Cabeza suprema de la Iglesia de Inglaterra" y exigió el reconocimiento jurado de su supremacía eclesiástica.

En 1533 se casó secretamente con Ana Bolena, ya embarazada, y el 25 de mayo de ese año, se declaró oficialmente la anulación del matrimonio con Catalina.

Luego de su muerte, Enrique VIII fue sucedido por el pequeño Eduardo VI, de 9 años, quien introdujo el protestantismo durante su reinado (1547-1553).

Isabel I

Pero el niño murió al poco tiempo y su sucesora, María Tudor, hija de Enrique VIII y Catalina de Aragón, era católica e intentó hacer retornar el catolicismo a Inglaterra. Reprimió la herejía y persiguió a los portestantes. Sin embargo el intento duró mientras ocupó el trono (1553-1558). A su muerte, sin hijos, la corona pasó a Isabel I hija de Enrique VIII y Ana Bolena.

La soberana reinó por 45 años (1558-1603) y afianzó el protestantismo en Inglaterra. Si bien conservó algunas formas externas de la tradición católica - como la jerarquía eclesiástica- los clérigos no eran célibes ni llevaban una vida monástica.

Se prohibió la celebración de la misa, y un anglicanismo protestantizado, con elementos luteranos y calvinistas, se impuso como doctrina oficial de la Iglesia de Inglaterra.

Isabel I persiguió el catolicismo y dictó las actas de Supremacía y de Uniformidad, que representaron la imposición del anglicanismo en todo el país.