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El bastardo de la reina: el secreto de Estado de Isabel I
Autor: Robin Maxwell

En esta novela alternan dos textos distintos: por un lado un narrador en tercera persona relata cómo la reina Isabel I abandonó la corte cuando se supo embarazada, y los problemas tanto de política interior como internacional a los que tuvo que enfrentarse en los años posteriores; y por otro lado, el hijo de la reina al cuidado de una familia humilde, emprende una ascendente carrera militar que le pondrá en primera línea de fuego en el escenario en el que se está decidiendo el futuro de Europa. Esto permite tanto adentrarnos en los entresijos de la corte, como situarnos en el centro de la acción (especialmente en Flandes, donde se muestran en toda su crudeza las condiciones de un soldado de la época).

La Corte de Isabel I: Ritos y Ceremonias de Una Reina, 1474-1504
Autor: Álvaro Fernández de Córdova Mira
Editorial: Dykinson
Año: enero de 2002
Páginas: 460

Isabel I de Inglaterra
Autor: Michel Duchein
Editorial: Vergara Editor S.A.
Año: Diciembre de 1994

Isabel de Inglaterra comparte con Carlomagno, Luis XIV y muy pocos más, el raro privilegio de haber dado su nombre al siglo en que vivió. Es casi la única mujer, junto con Catalina de Rusia, que ha ocupado el lugar en el restringido círculo de grandes figuras emblemáticas de la historia.

Esta mujer compleja y enigmática, ¿fue realmente la "reina virgen" de que tanto se jactaba, la mujer "sin hombre"? ¿O ha sido una hipócrita descarada, como afirman sus enemigos? ¿Quién era el otro ser humano que se escondía detrás del ícono engolado y cubierto de joyas que nos muestran los retratos oficiales? En la Europa de su época, ¿fue pescador en río revuelto o elemento pacificador? ¿Paladín de un protestantismo conquistado o víctima elegida de un catolicismo agresvio? ¿Símbolo de una Inglaterra expansionista en el amanecer de su vocación imperial o artesana timorata de un repliegue insular? Todas estas opiniones polémicas han sido y siguen siendo defendidas y sustentadas con argumentos de peso.

La explosión de la "era isabelina", narrada por Shakespeare, Marlowe, Francis Drake, Walter Releigh, el hechizo y la ejecución de María Estuardo, el epopeya de la Armada Invencible, la tragedia de Robert d'Essex, todo ello ha creado alrededor de la Gran Isabel tal aura de leyenda, que es necesario desechar todo lo que sabemos para intentar un enfoque parcial según los testimonios contemporáneos.

María Estuardo
Autor:Antonia Fraser
Editorial: Javier Vergara Editor, Buenos Aires
Año: 1995
Páginas: 553 páginas
Por Francisco José Folch
Revista de libros, El Mercurio. Domingo 9 de junio de 1996

E. M. Cioran aconseja "devorar biografía tras biografía, para persuadirse mejor de la inutilidad de cualquier tentativa, de cualquier destino''. Es fuerte la tentación de encontrarle cierta razón, cuando se sigue la trayectoria de esta mujer, reina de Escocia por nacimiento y reina de Francia por breve matrimonio con Francisco II. Muerto éste cuando María tenía apenas 18 años, Francia pareció un tanto estrecha para dos reinas viudas, ella y su formidable suegra, Catalina de Medicis; retornó, pues, a su país natal, para reinar allí en tormentosas circunstancias entre 1561 y 1568, lapso durante el cual contrajo dos matrimonios desastrosos: su segundo marido fue asesinado con directa participación del tercero. Forzada a abdicar poco después, eligió la que resultó ser la peor opción: refugiarse en Inglaterra para pedir ayuda a su no menos formidable prima, Isabel I. Ésta, lejos de dársela, la mantuvo encarcelada contra todo derecho durante 19 años, hasta hacerla ejecutar tras una parodia de juicio, en 1587. María tenía entonces 44 años de edad.

Esta conocida historia se ha cargado de incontables distorsiones en el curso de más de cuatro siglos. Antonia Fraser, atraída por la fascinación de un personaje que inspiró a nombres tan ilustres como Schiller, Donizetti y Zweig, quiere despejar mitos. Su exhaustiva obra (1969) se lee con interés que sólo en raros momentos decae. Contiene toda la información sobre la infortunada reina que el lector no especializado pueda desear, y aún más (algunos pasajes, como el análisis de "las cartas del cofre'', por ejemplo, podrían ser objeto de notas o anexos, en vez de incluirse en el texto principal). El apoyo documental es amplio y serio; la capacidad narrativa de la autora, indiscutible, así como la sobriedad con que refrena la admiración emocionada que en ella despierta la protagonista.

Sentimiento que se comprende, y hasta comparte, por la magnitud de la caída de una hermosa y encantadora mujer, desde el trono hasta el cadalso (el sic transit... es de la esencia de la tragedia) y, sobre todo, por la entereza, nada fácil de igualar, con que, abandonada por todos hasta por su hijo, despojada de todo, hizo frente a carceleros crueles, a jueces inicuos y al verdugo.

Quien logre atravesar este más de medio millar de páginas, probablemente terminará tan deslumbrado como la autora por la desventurada reina Estuardo, que a menudo tomó las decisiones más fatalmente equivocadas, pero supo morir con suprema dignidad.

Reinas guerreras
Autor:Antonia Fraser
Editorial: Javier Vergara Editor, Buenos Aires
Año: 1995
Páginas: 361 páginas
Por Francisco José Folch
Revista de Libros, El Mercurio. Domingo 9 de julio de 1995

Antonia Fraser es una conocida autora de biografías y obras de divulgación histórica centradas en lo biográfico: María Estuardo, Las seis mujeres de Enrique VIII, Cromwell, Jacobo I, entre otras. En la misma línea, este libro recorre una galería de mujeres que ejercieron el mando supremo de sus pueblos, o aspiraron a él, o que llegaron a disponer de enorme poder de determinados cuadros políticos.

La autora inicia ese interesante recorrido con Semíramis, reina de Babilonia en el siglo IX a. C. y toca los casos de las amazonas y de Camila, reina de los volscos; se detiene en la conocida Cleopatra, luego en la asombrosa Zenobia, reina de Palmira, para llegar hasta la figura de Boadicea, reina de los icenios, tribu britana que bajo su mando se rebeló y puso en jaque al poder ocupante de Roma, en el año 61 de nuestra era, muriendo ella tras la derrota final; desenlace que estuvo a un paso de ser el opuesto, lo que, quizás, habría cambiado bastante el desenvolvimiento que conocemos.

Boadicea, cuya estatua sobre un carro con ruedas armadas de cuchillos se yergue junto al Támesis, no lejos del Parlamento, ha devenido en mito que alternativamente se sumerge y reactiva en el curso de la historia británica sus más recientes resurrecciones se registran en la II Guerra Mundial y en la de las Malvinas. Ella es el hilo conductor que enlaza los sucesivos capítulos. En éstos se analizan personajes muy familiares, como Isabel la Católica, Isabel I de Inglaterra, María Teresa y Catalina II, y otros de los que el lector latinoamericano probablemente conocerá, cuando más, el nombre, como la magnífica Tamara, reina de Georgia, o la valerosa Rani de Jhansi.

Valiosa es la luz que aporta a Matilde de Canossa, a menudo retratada sólo en el trasfondo del famoso enfrentamiento entre el Emperador Enrique IV y el Papa Gregorio VII, en 1077. La líder guerrera en las generaciones contemporáneas está bien representada por Golda Meir, Indira Ghandi y, naturalmente, Margaret Thatcher.

Aunque su estilo tal vez será más apreciado en Gran Bretaña (¿o existe un problema de traducción?), es un libro ameno e ilustrativo, ocasionalmente algo disperso en sus planteamientos y desarrollo, que merece una lectura sin ánimo severo. El feminismo de la autora, felizmente moderado por una amplia cultura, no llega a importunar. Sí lo hacen, en cambio, las no escasas erratas.