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¿Cuánto dinero necesitaría para aplicar su programa de Gobierno?
Depende, nosotros no tenemos ningún cálculo numérico, los que lo dan entregan cifras para la TV, no tienen nada de realidad. Hemos calculado más bien distintas áreas. Hemos dicho el tema de la educación se resuelve con el 10% del cobre que va a las Fuerzas Armadas, el problema del mejoramiento del sistema provisional se resuelve básicamente igualando el de las Fuerzas Armadas al sistema general que hay en Chile. Ahí se produce una compensación. Entonces hemos ido área por área.

Tomas Hirsh

¿Hay algún modelo de país al que podamos mirar y ver reflejado el proyecto del pacto Juntos Podemos?
No, el modelo está en nuestro programa y el país en el que queremos aplicarlo es Chile, que tiene características muy particulares. Desde nuestro punto de vista, los modelos que se han ido aplicando han fracasado, incluido el modelo neoliberal que ya no es defendido por nadie. Entonces creemos que llegó el momento de desarrollar un nuevo modelo, que si hubiera que ponerle un nombre podemos llamarlo neodesarrollismo.

¿Si fuera Presidente cómo enfrentaría el tema de las etnias indígenas?
En primer lugar realizaría una modificación constitucional que asuma, reconozca y valide que Chile es un país pluricultural. Eso significa que le das rango constitucional a la existencia de las distintas culturas. Es decir les das un rango de protección mucho más alto. En segundo lugar, hay que restituirles las tierras a las etnias,en un programa por supuesto. Un programa que demora años, pero hay que iniciarlo. Yo tomo como modelo Nueva Zelanda, donde me tocó vivir. Ellos tenían exactamente el mismo problema que en Chile, la misma demanda de los pueblos originarios y la misma negativa del Gobierno. En algún minuto tomaron la decisión, se plebiscitó y la ciudadanía respaldó fuertemente este proyecto. El proceso significó elevadísimos costos, el Estado tomó créditos y creó todo un mecanismo para restituir un porcentaje importante de tierras y los derechos pesqueros. Entonces se puede hacer, lo que se requiere es la voluntad de hacerlo. Hasta ahora hemos tenido una restitución a migajas, absolutamente insuficiente. Yo creo que a los pueblos originarios se les robó lo que les pertenecía, se les arrebataron sus tierras. También creo que hay que revalorizar su cultura. Esto significa valorar su idioma, su desarrollo medicinal, su cultura religiosa. Hay que devolverles la dignidad.

¿De qué manera apoyaría a la cultura?
Primera ley: eliminación del IVA en los libros. Es necesario y simbólico. A mí me da vergüenza el IVA en los libros y la verdad es que ese impuesto a la cultura refleja muy bien el lugar que tiene hoy día en las prioridades del Gobierno.

En segundo lugar mejoraría y ampliaría la ley de donaciones culturales para que tengan acceso a ella no sólo las organizaciones formales, sino también las informales. Es decir las organizaciones culturales barriales, sociales, locales que hoy día no tienen acceso a fondos para poder desarrollar sus proyectos de desarrollo cultural.

Desarrollaría también los proyectos de radio y televisión popular y comunal, incentivando su desarrollo y no comprimiéndolas.

En relaciones internacionales, ¿cómo mejoraría la relación de Chile con sus vecinos? ¿Qué solución daría a la mediterraneidad de los bolivianos? ¿No es negativo dejar a las grandes potencias de lado?
Nunca he dicho dejar de lado. He dicho que esos tratados de libre comercio con EE.UU., Japón, Europa y Corea tienen que hacerse privilegiando el desarrollo de la micro y pequeña empresa. Lo que se ha hecho hoy es estructurarlos para favorecer a las grandes corporaciones, lo que ha significado la quiebra de los pequeños agricultores, comerciantes, etc. También he dicho que hay que generar TLC con los países vecinos privilegiando una relación de complementación de las empresas más pequeñas y medianas.

Creo que Chile tiene que tomar una política de integración Latinoamericana mucho más activa porque no somos vistos con muy buenos ojos en la región y tampoco hemos hecho mucho mérito para ser bien considerados. Ha habido arrogancia, distanciamiento, soberbia. Creo que integración es integración económica; humana, que permita la libre circulación de las personas; militar, que significa la reducción de los presupuestos bélicos y políticas conjuntas de defensa, además de energética, que ya la están haciendo otros y Chile se está quedando fuera.

En ese marco de integración pienso que tenemos que buscar un camino de solución al problema de la mediterraneidad de Bolivia. No podemos cerrar los ojos. Soy partidario de sentarnos a conversar en primer lugar y tal vez encontrar una salida creativa.

¿Qué solución ve al problema energético que enfrenta Chile? ¿No cree que para diversificar la matriz energética sería importante crear proyectos de centrales hidroeléctricas?
No porque en la parte de las centrales estamos bien. Aquí hay que diversificar la matriz de producción energética y la matriz del origen geográfico de la energía. No podemos depender de un origen. En segundo lugar no podemos depender de una sola fuente. Eso sólo se resuelve con integración latinoamericana.

Además Chile tiene que volver a prospectar petróleo. En muchos países que se decía que no había, han incorporado nuevas tecnologías y se ha encontrado petróleo.

Pero yo no estoy contra las centrales hidroeléctricas, lo que pasa es que técnicamente está probado que las mega centrales no son lo más eficiente. Producen una pérdida de transmisión que a veces llega al orden del 15% o 20%. Por lo tanto, es muy ineficiente desde el punto de vista del ahorro.

¿Está de acuerdo con el aborto?
En primer lugar creo que debe existir en Chile algo que existió todo el siglo XX: aborto terapéutico como una política de salud pública y ¡a no escandalizarse tanto que en 1938 ya existía! En segundo lugar que se despenalice el aborto, es decir que las 300.000 mujeres que interrumpen su embarazo cada año no puedenir a la cárcel. Eso me parece que es absurdo, monstruoso. Lo que hay que hacer es regular el tema. Respecto a la legalización yo creo que hay que hacer un debate en que la primera voz la tengan las mujeres y luego una consulta. El otro día me preguntaron en un canal de televisión si yo era pro-aborto. Y le contesté: no sea tonto, ¿quién es pro-aborto? Yo quisiera que no haya ningún aborto en Chile, pero en los últimos diez años ha habido tres millones. Eso significa que tres millones de mujeres deben ir a la cárcel. ¡Si aplicamos la ley apliquémosla! Pero ahí no estamos todos de acuerdo, que las del barrio alto, las niñitas del colegio de ese sector sí pueden tener convenio con la clínica que no voy a nombrar… entonces despenalicémoslo y generemos una gran discusión.

¿Está de acuerdo con el matrimonio entre homosexuales?
Yo he planteado que las personas deben tener el derecho a tomar libremente la decisión de con quién llevan adelante su vida afectiva. Si es una persona del mismo sexo o de sexo diferente, esa es una decisión personal y eso que hoy día parece tan escandaloso a mí me da risa, porque si tú me hubieras hecho esta entrevista hace 60 años y me hubieras preguntado ¿está de acuerdo con que las mujeres voten? Yo te hubiera dicho sí y alguien hubiese dicho pero qué horror lo que plantea este señor. No había voto de la mujer y hoy probablemente tengamos una mujer Presidenta de la República.

¿Qué opina de Michelle Bachelet, de Lavín y de Piñera?
Tengo en general una buena opinión de los otros tres candidatos en cuanto a personas que se esfuerzan, que tienen un compromiso con su visión del mundo, que trabajan denodadamente por su proyecto. Yo sé lo que significa ser candidato y estar todo el día en actividades, exigidos. La gente no tiene la menor idea y desde ese punto de vista me siento cerca de ellos. Yo respeto mucho a los distintos candidatos y por supuesto tengo diferencias muy grandes respecto a las propuestas que tienen para Chile. Pero eso me parece que es muy normal en una democracia.

¿Mantiene firme su idea de no votar por Bachelet en una eventual segunda vuelta?
Yo siempre mantengo mis ideas, no las ando cambiando al ritmo de las encuestas, pero con la misma claridad he dicho que yo no le impongo a nadie mi voto. Yo voy a votar nulo si es que hay segunda vuelta por una cosa de coherencia personal. Yo tengo un programa de Gobierno que creo que es bueno. Los demás tienen otro programa que creo que no resuelve los problemas. Entonces ¿cómo puedo apoyarlos?

Ahora mucha gente que me va a apoyar en la primera vuelta, en la segunda va a votar por ella, y está muy bien. En la primera vuelta estamos levantando una construcción y en la segunda van a elegir al Presidente de la República. No veo ninguna incompatibilidad.

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