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Billie
Holiday entró desde muy joven
en contacto con la marihuana, el alcohol
y posteriormente, su primer esposo Jimmy
Monroe la introdujo en el opio y la
heroína. Pero la verdad es que
Billie no era una excepción en
la escena de jazz, ya que la mayoría
de los músicos de entonces se
drogaban y bebían en demasía.
Esto se debía, en general, por
la vida poco estable que llevaban y
porque después de cada presentación
eran pagados con efectivo, dinero que
generalmente terminaban gastando en
el mismo bar o club nocturno a los que
asistían muchos traficantes de
drogas.
Resulta extraño, entonces, que
entre tantos consumidores de estupefacientes,
la policía estuviese siempre
hostigando a Billie Holiday, como si
ella hubiese sido la única gran
consumidora.
Según Julia Blackburn, una periodista
del diario británico "The
Guardian" que ha hecho muchas investigaciones
sobre la vida de la cantante estadounidense,
dos agentes involucrados en su captura
dijeron que la principal razón
fue que ella era una "cliente"
muy atractiva y su arresto le daría
al departamento de policía la
publicidad necesaria.
Al parecer las drogas no habría
sido el motivo por el que Billie Holiday
fue tan perseguida por el FBI, sino
su insistencia en cantar "Strange
fruit", canción que hablaba
sobre el linchamiento de negros en el
sur y que tenía una abierta postura
antirracista.
A pesar de las tragedias, según
Blackburn, la Holiday nunca cedió
a la autocompasión y detestaba
la imagen llorona construida en torno
a ella. Hasta el fin actuó con
dignidad conservando el respeto de sus
pares.
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