| Los
sinsabores del estreno Tchaikovsky
predijo que "Carmen" sería la ópera
más representada y escuchada en el mundo. Estaba
en lo cierto, aunque costaba creerlo en un comienzo.
El teatro de L'Opéra-Comique de Francia debió
regalar entradas para incentivar la asistencia de
público. Ni aun así logró su
objetivo. El 3 de marzo de 1875 se estrenó
"Carmen" a sala desierta. Para que ello
ocurriera, mucho ayudó que el empresario de
la casa nunca hiciera el menor esfuerzo para publicitar
el debut. Los músicos de la orquesta a cargo
del estreno boicotearon la obra, pues la consideraban
excéntrica y complicada, lo que tampoco sirvió
para que "Carmen" obtuviera un rápido
reconocimiento.
Las críticas terminaron
por enterrar la ilusión de Georges Bizet de
lograr un éxito en vida en el género
lírico. Sólo por mencionar algunos comentarios
de la época, el Music Trade Review de Londres
señalaba que "si fuera posible imaginar
a su majestad Lucifer componiendo una ópera,
Carmen sería el tipo de trabajo que produciría…
La heroína es una mujer abandonada, desprovista
no sólo de todo vestigio de moralidad sino
de los sentimientos comunes humanos, sin alma, sin
corazón y diabólica. De hecho era tan
repulsivo el tema de la ópera que algunos de
los artistas de París se negaron a participar
en la selección".
Otra de las críticas,
que hoy resulta inconcebible, afirmaba que "la
ópera de Bizet contiene algunos hermosos fragmentos;
sin embargo lo extraño del tema lo llevó
a lo grotesco e incoherente… Sería necesario
volver a escribir el libreto y eliminar sus vulgaridades
y el realismo que no corresponde a un trabajo lírico.
Carmen debería transformarse en una joven bohemia
en lugar de ser la ramera, y Don José, la criatura
vil y odiosa que es en el libreto actual, en un hombre
poseído por el amor".
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