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Karl Lagerfeld:
El hombre que reconstruyó Chanel

No hay discusión: si Coco Chanel creó la casa de modas más importante de la historia, Karl Lagerfeld terminó de consolidar su estilo. Con cara de pocos amigos y perfeccionista a rabiar, este alemán va a cumplir 23 años al mando de la marca más importante de Francia. Sin renegar de los tradicionales collares de perlas y los trajecitos sastre, es el más vanguardista de los creadores de la antigua escuela.

Juan Luis Salinas T.

Dictador. Caprichoso. Ultra conservador. Deslenguado. Kayser. Terminator. Son algunos de los adjetivos o sobrenombres que la prensa de modas acostumbra a utilizar a la hora de describir la personalidad de Karl Lagerfeld, uno de los personajes más importantes del negocio de la costura internacional. Aunque el listado de calificativos parece poco agradable, no resulta errado. El costurero alemán, además de todo eso, es el más multifacético de los creadores de la vieja escuela.

A sus confesados 65 años (aunque según el semanario alemán Bild am Sontag aseguró que su partida de nacimiento delata que tiene 70), lleva más de la mitad de la vida dedicado a la moda, y este año cumplió dos décadas al mando de la principal casa parisina: Chanel. Todo un logro, porque cuando tomó su jefatura, las apuestas eran bastante desconfiadas. Todos reconocían su inteligencia y creatividad, pero también sabían de su carácter y arranques de divo. Temían que olvidara la distinción que caracterizaba a la marca y se dejara llevar por sus arrebatos estilísticos, convirtiendo las solemnes presentaciones de Coco en un infierno.

Error. Durante estos 20 años, en vez de gritos de espanto sólo ha ganado ovaciones. Incluso sus ocurrencias más insensatas, como usar botas de nieve con vestidos de alta costura o hacer minifaldas de jeans con remaches dorados para las ejecutivas, son considerados verdaderos aciertos.
De inquietantes anteojos oscuros, pelo tomado en una rígida y canosa cola de caballo, abanico a medio abrir en la mano, rostro añoso con una mueca despectiva y rigurosamente vestido de negro, su figura es inconfundible. Intimida con sólo verlo en fotografías. De ahí el calificativo de Terminator y el resto de los adjetivos que los cronistas especializados usan para describirlo. Calificativos que, como ha reconocido más de una vez, "no me parecen tan desagradables y reflejan mucho de mi personalidad". Si esa es su opinión, agreguemos más adjetivos para conocerlo.

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