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Divo
La mejor prueba del talento de Lagerfeld es la adoración y la amplitud de las clientas que buscan sus diseños. Su catálogo de seguidoras es tan variado como las texturas con las que ha recreado los infaltables dos piezas de sus colecciones. Desde mujeres de la nobleza o la aristocracia, como Carolina de Mónaco y Bernardette Chirac; las que brillan en la vida social, como Nan Kemper o Susan Gutfreund; estrellas hollywoodenses como Nicole Kidman, Jennifer López y Selma Blair, hasta cineastas como Pedro Almodóvar, quien ha vestido a Victoria Abril o la travestida Antonia San Juan con sus conservadores trajecitos.

La admiración por su trabajo también cunde entre los creadores de moda. Entre sus mejores amigos están el diseñador estadounidense Jeremy Scott (famoso por su estilo medio punk y su locura por la ropa de las protagonistas de Dinastía) y el británico Alexander McQueen, quien lo sienta en primera fila en sus desfiles. Además, las modelos simpatizan con él: Kate Moss lo nombra entre sus mejores amigos, la exótica Devon Aoki dice que no puede andar tranquila si no lleva algo Chanel y Angela Lindvall asegura que le debe toda su carrera.

Ambicioso
Para lograr su triunfo, Lagerfeld sorteó numerosos obstáculos y debió acostumbrarse a su puesto de segundón luego de Yves Saint Laurent.
Partieron juntos. Mientras un adolescente Saint Laurent llegaba de Argelia a París para probar suerte, Lagerfeld dejaba su natal Hamburgo con la misma ambición. Cuando todavía no cumplían la mayoría de edad, ambos compartieron el primer premio del concurso de modas organizado por la industria de lana en 1954. Yves, con un vestido de cóctel; Karl, con un abrigo. Ahí separaron sus caminos y comenzó una odiosidad que rayó en la sicopatía: Algunas historias hablan del argelino, a mediados de los '70, gritándole groserías en las afueras de su mansión, porque le había arrebatado uno de sus amantes. Otras dicen que el germano aseguró que el retiro de Saint Laurent de la moda hace dos años era producto de sus excesos y alcoholismo.

Luego del concurso, Lagerfeld comenzó a trabajar con Pierre Balmain y más tarde en el taller Jean Patou, donde afinó su gusto por los detalles y el corte perfecto. Entonces colaboró en forma independiente con otras casas, como Krizia y Valentino. Aburrido y algo envidioso por el éxito de Saint Laurent - quien se convertía en legítimo heredero de Dior- , dejó la moda en 1964 y se trasladó a Italia para estudiar Arte.

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