|
Aquiles
Abraca
Ex
chef ejecutivo del Hotel Carrera y ganador de la segunda versión
del Chefs de Chefs ha dedicado cerca de 15 años de su vida a
la cocina. En todo ese tiempo se ha propuesto profesionalizar, crear
y dar a conocer la cocina nacional.
Actualmente,
alejado de la cocina del Copper Room y del Jardín Secreto, planifica
su futuro asumiendo un nuevo desafío: ser chef instructor de
“Central Restaurantes”. Sin embargo, no descarta volver
a cocinar para un establecimiento. Aquí nos cuenta cuál
es su visión de nuestra gastronomía.
¿Cómo
diría que es la historia de la comida chilena?
La historia de la comida chilena la estamos escribiendo o recién
la vamos a escribir ahora. Todavía no hay una “historia
de la cocina chilena”, hay libros con recetas de cocina chilena,
pero si tú te fijas y lees algún libro de cocina chilena
te vas a dar cuenta que el 80% es gastronomía internacional y
sólo el 20% restante es de comida chilena.
La
historia de la comida chilena todavía no se escribe. Para eso
hay que involucrar a historiadores, antropólogos, cocineros,
etc. Es un tema de mucha investigación, tenemos que descubrir
qué comían las etnias y como se fue fusionando esta comida
hasta llegar a la actual, que todavía no tiene identidad, por
lo que hay que buscarla.
¿De quiénes surge la idea de rescatar la comida
chilena?
Esto
partió por la inquietud de algunos chefs por hacer de sus restaurantes
un lugar donde se pueda comer comida chilena buena, bien hecha, bien
preparada y presentada. Los precursores fuimos algunos restaurantes
de hoteles como el del Plaza San Francisco, que ha hecho un muy buena
gastronomía chilena y el Hotel Carrera en su periodo, que transformó
un restaurante internacional como el Copper Room, que tenía cero
identidad, en uno de comida chilena renovada. Renovada porque nosotros
teníamos necesidad de hacer comida chilena, pero tampoco se pude
presentar comida sin algún toque internacional o elegante.
¿Cuándo
nace esto?
Esto surge hace no más de diez año. Después
eso lo tomó el grupo de “Les Toques Blanches” y empezamos
a trabajar fuerte con el tema. Empezamos a hacer cosas en Chile, descubriendo
cosas nuevas. Si bien no somos inventores, logramos introducir ciertas
cosas como el merquén, que diez años atrás era
prácticamente desconocido. Pero adonde tú vayas en la
actualidad vas a encontrar merquén. Entonces lo que logramos
fue introducir un elemento que era propio de los mapuches en la cocina
chilena. Tanto así que no hay ningún restaurante que no
tenga merquén en su carta.
Entonces,
¿qué pasa con las comidas de las etnias?
Esas comidas existen efectivamente. Nosotros como “Les
Toques Blanches” hicimos una unión, por así decirlo,
y nos fuimos a Temuco, a trabajar con los mapuches en terreno y ahí
se hizo un trabajo realmente espectacular, donde fuimos descubriendo
cosas importantes de la gastronomía mapuche. Ya en algunos restaurantes
de Santiago se pueden ir a comer papas chilotas, las rojas, azules,
moradas y negras. Un ejemplo es el Osadía, el restaurante de
Carlos Von Mühlenbrock, que tiene algunas preparaciones interesantes.
Yo también la tuve en el Carrera hasta que cerró, con
resultados espectaculares. La gracia es que no tienes que usar colorantes
y los sabores son diferentes, naturales y eso se está perdiendo.
No hay ninguna parte del mundo que tenga la variedad de papas que nosotros
tenemos, pero eso no lo sabemos y lo estamos perdiendo.
¿Uno
de los grandes logros que han tenido es la difusión de la cocina
chilena renovada?
La difusión primero parte porque nosotros nos afiatemos
y logremos rescatar todas estas comidas y cocina étnica e introducirla
al mercado como una cocina chilena. Nuestro próximo objetivo
es trabajar con los aymarás para descubrir su cocina, ingredientes
y productos. Indudablemente que la cocina aymará es muy diferente
a la araucana y obedece a un asunto meramente geográfico. Eso
es lo que estamos trabajando en conjunto con el INACAP y la idea es
introducirlo fuerte en el mercado nacional y exportarlo a través
de Prochile y los diversos festivales.
Nosotros
todavía no tenemos una identidad gastronómica. Si tú
hablas a nivel latinoamericano te refieres a México, que es más
bien americano, Perú y nada más. Son las dos cocinas americanas
que son conocidas en el mundo. No hay más.
¿Qué sucede con Chile en el contexto internacional?
Tenemos una tarea súper agresiva pero muy comprometida
a nivel de gobierno. Prochile, insisto. Nosotros deberíamos empezar
a difundir nuestra gastronomía, nuestros productos. La mejor
para difundir tus productos en el extranjero es hacerlo a través
de la gastronomía. Nosotros estamos exportando productos, deberíamos
tratar de mezclar las dos cosas y exportar productos con gastronomía,
hacer festivales.
¿En el extranjero conocen que hay una intención
de renovar la cocina nacional?
Todavía no nos conoce nadie. Yo estuve en noviembre
del año pasado en Washington DC. cerrando el tratado de libre
comercio. Yo fui a hacer un evento para quinientas personas y fui invitado
por el embajador de Chile en Washington y la idea era agradecer a las
personas que hicieron posible que este tratado se hiciera realidad.
Fue un exitaso. Cuando las cosas se hacen bien tenemos logros. La gente
estaba fascinada. Es que la cocina chilena tiene muchos sabores, sabores
diversos; el cordero es diferente a la humita, el pastel de choclo es
diferente al pastel de papas, lo que hay que hacer es modernizarse.
No tenemos que cambiar las tradiciones, pero necesitamos urgentemente
tener identidad gastronómica, eso nos va a dar identidad como
país.
¿Qué rol juega el vino dentro de la comida?
El vino se consolida cada vez mejor. La gente sale más
a comer y viaja más. Hay una mayor cultura gastronómica.
La gente está bebiendo más vino y tiene acceso a mejores
vinos en los supermercados. Tú tienes una amplia gamma de buenos
vinos, por lo tanto la gente sabe distinguir entre un Cabernet Sauvignon,
un Merlot o un Syrha, ya las personas saben hacer mezclas.
¿El vino se ocupa en las preparaciones de cocina?
Sí, claro. Todas las variedades. Al cocinar un marisco,
se le hecha un toque de vino blanco, un Cabernet Sauvignon. Cuando se
hacen salsas se ocupa el mejor vino. Y de verdad que se nota la diferencia.
Es muy importante porque te da sabor y color.
|