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fotorama
CREA es lo más parecido a un hospital. La única
diferencia es que los pacientes que ingresan son en su gran mayoría
pinturas. Se les hace una ficha clínica, una evaluación
y tratamiento. Son tratados con cuidado y durante varias semanas se operan,
sanan, suturan y limpian, hasta que la tela, el óleo, los colores
y el brillo vuelvan a su estado original. La atención es personalizada
y se ofrece un régimen de visitas privilegiado.
En las diversas salas de trabajo, debidamente acondicionadas, reina el blanco, el silencio, la concentración y paciencia. El restaurador sentado frente a un cuadro, está dotado con una mesa clínica donde tiene ordenados pigmentos, espátulas, solventes y pinceles. Las etapas por las que pasa un cuadro ingresado al centro Crea son varias. Se registra cada detalle, cada paso y se fotografía cada momento.
La tecnología que emplea el grupo de expertos es de alto nivel, los materiales todos importados y la seguridad una condición básica. “En el año ’99 hice un análisis de la realidad del patrimonio privado en nuestro país en relación al estado de conservación en que las obras se encontraban. La evaluación final no fue alentadora. A importantes obras, sobre todo de grandes maestros de la pintura chilena, se les había hecho malas intervenciones, casi todas ellas irreversibles.