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El filántropo croata Pascual Baburizza no estaría muy contento
si se hubiera enterado de lo que le pasó a su casa posterior a su
muerte, hoy conocida como Palacio Baburizza. Aunque transformada en Museo
de Bellas Artes de Valparaíso y declarada Monumento Nacional, no se
libró de un paulatino deterioro que la ha tenido cerrada por 8 años.
El futuro, sin embargo, promete devolverle su aspecto original.
Antes de pertenecerle a Pascual Baburizza, la mansión, de estilo art nouveau, le perteneció a la familia Zanelli que la mandó a construir en 1915 a los arquitectos italianos Arnaldo Barison y Renato Schiavon.
La casa, que posee 2.100 m2, fue diseñada con una arquitectura más bien irregular presentando juegos de volúmenes desde diferentes ángulos rodeada por un jardín donde crecen, entre otras plantas y árboles, especies autóctonas. Goza de una ubicación privilegiada al estar emplazada en el Cerro Alegre, junto al Paseo Yugoslavo, cerca del ascensor El Peral, y frente a la Plaza Joaquín Edwards Bello y a la ex Facultad de Bellas de Artes de la Universidad de Playa Ancha.
Diez años después de su construcción, la casa pasó a manos del empresario Pascual Baburizza que lentamente reunió una colección destacada de 245 pinturas y un valioso alhajamiento.