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Colección | Restauración | CREA | Pascual Baburizza | Palacio Baburizza

Según relata Isabel Torres Dujisin en su libro "La vida de un croata: Pascual Baburizza Soletic” (Ediciones Universidad de Playa Ancha, Valparaíso, 2003), la carrera de este croata consistió en "el abastecimiento de carne para las oficinas; posteriormente, la explotación agrícola y ganadera; la compra de distintas compañías salitreras que le permitió que en el momento de mayor auge sus compañías produjeran un 27% de la producción nacional de salitre; las empresas navieras, las compañías de seguros, el banco, las constructoras, etc.".

La fortuna nunca alteró la vida solitaria, reservada, de filántropo y dedicado a los negocios que llevó Baburizza. Lo que sí le permitió, fue cultivar sus gustos refinados del buen vivir, y por el arte y la cultura. Así nació la famosa colección Baburizza. El croata fue adquiriendo lentamente pintura por pintura, juntando una destacada pinacoteca. Su colección fue vanguardista. Los autores de sus obras eran en ese entonces aún pintores emergentes que no gozaban con el renombre que tiene hoy. Así la Colección Baburizza integra obras de artistas europeos del siglo XIX y XX como Henry Le Sidaner, Eugéne Galien-Laloue, Louis Gabriel Isabey y Julio Romero de Torres, entre otros. Y autores nacionales como Pedro Lira, Juan Francisco González, Thomas Jacques Somerscales y Arturo Gordon.

Otra de las grandes inversiones que se le recuerda a Pascual Baburizza fue el apoyo a la formación y educación de jóvenes hasta su muerte y posterior a ella. En su testamento figuraron grandes donaciones para instituciones de beneficencia y una suma de dinero destinada especialmente a la fundación de un Instituto Agrícola que hasta hoy funciona con su nombre en Los Andes.