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Bronces de Dalí en Chile
¿Obras de Dalí en Chile? Claro que sí. El museo Ralli cuenta con dos esculturas -propiamente tales- y otras seis en tamaño reducido. Todas, en bronce, son parte de su colección permanente y se pueden visitar gratis. Llegaron al país en 1992, junto con la apertura del museo, pero sus dueños -Harry Recanati y su esposa- las tenían de mucho antes, ya que desde los '50 son coleccionistas de arte. Comenzaron comprando obras europeas. "Como nos gustó la obra de Dalí, empezamos a coleccionar y nos gustaron particularmente las esculturas", cuenta Harry. Fue más tarde cuando siguieron con creaciones de artistas latinoamericanos, el propósito que tienen sus museos de Punta del Este, Israel y Chile. Por esa misma causa no prestaron atención a la pintura daliniana. El dueño de la Fundación Ralli compró seis ejemplares de cada una de las obras expuestas en sus museos, "me refiero a las obras pequeñas, porque los precios se dispararon". Algunas de ellas están en su amplio escritorio dentro del mismo museo, además de en la sala misma. Los bronces de Dalí resplandecen en el luminoso y despejado entorno, junto a libros y otras obras de arte. Dalí está en Chile y comparte la sala 14 con una serie de aguafuertes de Roberto Matta, una escultura de Auguste Rodin y otras dos del cubano Agustín Cárdenas. Integran la colección el Toreador Alucinógeno y Homenaje a Tepsicore, junto con las versiones pequeñas de El Elefante espacial, el Unicornio –cuyas esculturas únicas están en Israel-; Venus espacial, Venus a la tete de roses, La mujer en Llamas y Alicia . ¿Dalí escultor? Aunque polifacético, lo de Dalí no era la escultura en sí, sino la pintura. Harry relata que llegó a ser escultor por contrato.
- Dalí siempre tuvo una obsesión por el dinero, tanto él como la mujer. No sé quién era el más interesado en la plata. Él ya contaba una obra pictórica importante y tenía dos consejeros –él los llamaba secretarios- quienes se ocupaban de comercializar su obra. Era un inglés y un francés. Ellos organizaron la creación de esculturas retirando de las obras de Dalí motivos surrealistas típicos de él. Hicieron contrato con una galería importante de Milán y dieron concesiones a gente involucrada en el arte, estableciendo contratos muy muy claros. El experto, explica que se considera única una escultura de la cual hay seis ejemplares –todos numerados- y tres de ellos son para el artista, no se comercializan pero si él quiere venderlas después, puede hacerlo. La industria Dalí innovó en una cosa, cuenta Recanati. Reprodujeron las mismas esculturas en tamaño reducido en ediciones de hasta 1.050, “tres veces 350”, explica. -
¿Pero Dalí intervenía de alguna manera en la creación
de las esculturas? Sin embargo, hay ciertas piezas en las que el artista habría participado directamente. A este grupo pertenece la Colección Clot, 44 esculturas originales que fueron ideadas y ejecutadas totalmente por Dalí durante la década de los ‘70 por encargo del empresario Isidro Clot, su amigo personal. Éste sería el único conjunto de piezas escultóricas en las que Salvador Dalí habría trabajado solo, sin la colaboración de artesanos.
- La reacción del público es uniforme en todos los países, a la gente le gusta mucho la obra de Dalí. Yo mismo quedo asombrado de esta atracción del público. Llegan preguntando "¿Dónde está la obra de Dalí?", "Supimos que aquí hay obra de Dalí, queremos verla". El surrealismo gusta mucho. Recanati coincide con el público. "Para nosotros, es el artista español más grande del siglo XX". Su apreciación personal es que Dalí fue un genio, un artista extraordinario, pero que no era una persona normal. - Fue un hombre polifacético, pero bastante anormal. Tenía alucinaciones. Cuando uno mira la obra, es todo un mundo imaginario. Extraordinario. No ocurren muchos como él.
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