Gaspar Galaz, escultor e historiador de arte
DALÍ ES UN MONSTRUO
Por Ilona Goyeneche

Yo tuve la fortuna de estar en la inauguración de la exposición de Dalí en el Centre Pompidou en el año 80 con la presencia de mismo artista. Esa tarde la gente del Pompidou se declaró en huelga por reivindicaciones económicas y a raíz de eso Dalí gritaba a toda voz que permaneciera para siempre cerrado el museo con la obra de él encerrada adentro y que lo mejor que le podría haber pasado es que en la inauguración el museo estuviera cerrado. Una hora después se solucionó el problema y se inauguró la muestra. Tuve la oportunidad de ver una parte importante de la obra de Dalí.

Hay algunas ideas centrales que me gustaría plantear. Yo creo que la obsesión de Dalí era superar la realidad desde la pintura y del dibujo. Es decir, mediante el “método paranoico crítico” intentar desde sus primeras obras hasta prácticamente el día de su muerte trabajar sobre el problema visual que era justamente superar la realidad en tanto cuanto lo que se mostraba en las obras decía mucho más que la realidad misma.


Metamorfosis de Narciso, 1937, Tate Galllery, Londres)
Mediante el “método paranoico crítico”, que se sirve justamente de las técnicas del realismo o del hiperrealismo, buscaba modificar y alterar lo que nosotros sabemos de la realidad, llevándola mediante el dibujo y la pintura a un punto crítico de su descentramiento respecto de lo que nosotros sabemos de la realidad. En este descentramiento, las imágenes contienen también otras imágenes y otras imágenes, poniendo en tela a juicio que una imagen puede contener en su interior otras imágenes y otros problemas. Por otro lado, lo que él plantea como imagen es que esa imagen fuese mucho más fuerte que lo que sabemos de esa imagen en la realidad misma, que fuera mucho más potente.

Una segunda etapa que va a partir de 1971-72, estando en el MIT en Massachussets, Boston, es una bastante extensa. Ahí trabaja con ingenieros estereométricos sobre grandes cuadros de cuatro metros de altura como, por ejemplo, el gran cuadro “La mano de Dalí sacando el vellocino de oro de los ojos de Gala para que ella toda desnuda pueda mirar el alba”. Estamos hablando aproximadamente del año 78. Son dos enormes cuadros en donde la gente del Pompidou se colocaba los famosos anteojos de color azul y rojo a unos ocho metros de distancia y las dos obras se juntan en una sola entera en tercera dimensión. Con lo cual ya superaba, mediante la estereoscopía, la ficción de la pintura, la ficción de la tercera dimensión, la ficción de la penetración del plano hacia el fondo.
Cuadro estereoscópico inacabado, 1973-74, Teatro Museo Dalí, Figueras


De ahí en adelante, nuevamente en el MIT, él tiene una noticia de los mismos ingenieros que han descubierto la holografía mediante la cual el rayo láser produce, en este momento muy primitivo todavía, una imagen en cuatro dimensiones, o sea en tiempo, girando. Crea en volumen real en una caja de líquido a Gala, toda desnuda, girando al interior de esa caja transparente. Es todo ficción, pero ficción real con láser.

La obsesión de Dalí justamente es cómo superar la realidad anterior del lenguaje del arte aplicando las tecnologías de punta. Eso es una línea muy poco conocida que requiere de un trabajo analítico extenso. El punto es cómo Dalí a fines de los años 20 tiene la necesidad y la obsesión absoluta de no sólo ir más allá de la pintura sino más allá de la realidad, primero mediante la pintura y luego mediante las estrategias de la fotografía estereoscópica que aplica a la pintura y luego la holografía.

Como punto aparte obviamente Dalí es uno de los grandes dibujantes del siglo XX mediante el “método paranoico crítico” y al mismo tiempo basándose también en la definición de Bretón que está en el primer manifiesto del año 24 donde se habla del automatismo psíquico. Dalí pretende en todo este trabajo acentuar este automatismo mediante un trabajo muy analítico, para que el espectador organice lo que ve como un asunto de inmediatez como si eso de pronto sucediera ahí y estuviera recién hecho. Crear una situación única, un lugar poético, una anomalía visual preparada por Dalí desde el interior de su imaginación, que propone un mundo que existe solamente en la pintura. Lo que pasa un poco con todos los surrealistas. (
Autorretrato como condottiere, 1943, Colección privada


Dalí es un personaje que se desvela a cualquier hora de la noche y dibuja inmediatamente todo lo que ha soñado. O lo busca entre los espacios en blanco dentro de una página impresa o en postales descubre lo que nadie descubre; entonces él siempre ve cosas que nadie ve en el mundo real. Dalí tiene una relación muy interesante entre arte y existencia. Yo creo que nunca supo lo que era la vida cotidiana ya que, además, todo lo manejaba finalmente Gala o sus asesores. Pero el vivía en otro mundo. Yo creo que nunca aterrizó. Arte y existencia en él se funden.

Es importante rescatar que es uno de los grandes artistas católico-apostólico-romano, y es esa justamente la confrontación que tiene con el surrealismo francés que es totalmente agnóstico. Además de ser totalmente catalán, lo que significa que Cataluña para él es un país y él siente una obediencia al rey de España, a quien adoraba. Entonces tiene estas aristas muy particulares; por un lado sus cuadros de contenido religioso más una cantidad inmensa de obras en las cuales habla sobre sus grandes traumas psicológicos. .

Virgen de Guadalupe, 1959, Col. Alfonso Fierro, Madrid
Otra cosa clave es todo lo que escribió. Yo creo que Dalí es un artista espectacular porque finalmente uno puede seguir el desarrollo de su pintura mediante su propia escritura, que se refiere directamente a la cantidad inmensa de obras. Los escritos de Dalí son absolutamente delirantes y buenísimos porque a uno lo van guiando y abren un mundo a partir de su propia experiencia de posibilidades críticas para poder abordar su obra. En sus escritos da las claves para poder abordar su obra que es tan amplia ya que abarca joyas, esculturas, instalaciones, performances, pintura, estereoscopía, rayo láser, discursos y más.

Creo que el legado de Dalí al arte es su propuesta visual. Su obra contiene partes y piezas del mundo que nosotros conocemos, porque es figurativo, pero esa figuración que maneja está tan alterada y tan relacionada con otros problemas al interior del cuadro que te va metiendo en una suerte de laberinto donde un espectador que no está muy preparado termina diciendo: ¡Aquí me pierdo! Porque no tiene la herramienta para decodificar todo lo que pasa allá adentro. Porque ya no estamos solamente con el problema de la puesta en crisis de la representación al interior de la representación, sino que tenemos el problema del pintor con el modelo, porque está cuestionando el modelo al interior de la pintura, porque el modelo ya no ocupa la función que ocupa el modelo fuera de la realidad. Habla de metáforas, de símbolos, de problemas de obsesión, etc..

Vértigo o Torre del placer (detalle), 1930)
Ahora me gusta mucho Dalí, pero lo he ido entendiendo a partir de los años ’80, ya que antes no entendía nada y lo encontraba espantoso. Y sin embargo tengo que declarar que yo, que he trabajado harto sobre él, conozco sólo un 10% del discurso que se podría hacer sobre este pintor español. Acá estamos hablando sólo de la superficie de Dalí; o sea, si nos metemos realmente a sus grandes problemas como lo son la impotencia, la caca, el pene... Ahí ya entramos en un pantano del que ya no salimos nunca más.
 
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