¿Qué es el surrealismo?
Por Ilona Goyeneche

Relojes que se derriten, una lluvia de hombres en abrigos, extremidades alargadas hasta lo imposible, un cadáver deforme que pareciera tocar el piano, figuras dibujadas y pintadas con una precisión real sin tener ninguna semejanza con alguna cosa que hayamos visto en la realidad son algunas de las imágenes que nacen sobre la tela durante el llamado movimiento surrealista, que surge atrapado entre las dos guerras mundiales.

Después de los horrores de la Primera Guerra Mundial, el dadaísmo ya venía dictando el descontento de la gente. El hombre dictaminó de inútil el arte tradicional y el mundo mismo, y no veía más remedio que descontextualizar los objetos hasta lo inútil y burlarse del arte que parecía haberse agotado. En este contexto nace el surrealismo, conocido como el movimiento de lo irracional y lo inconsciente en el arte de las vanguardias. La diferencia está en que el surrealismo sustituyó el nihilismo dadaísta por una experimentación científica con ayuda de la filosofía y la psicología, especialmente la planteada por el psicólogo alemán Sigmund Freud.

André Bretón
El órgano portavoz del movimiento fue la revista "Litterature" fundada en 1919 y dirigida por el grupo de poetas André Bretón, Philippe Soupault, Louis Aragón y Paul Eluard. Sin embargo, el surrealismo nació oficialmente en 1924 con la publicación de "El Manifiesto del Surrealismo" escrito por el francés Bretón, quien definió esta corriente artística como "automatismo psíquico puro, por el cual se propone expresar verbalmente, por escrito, o bien de otra manera, el funcionamiento real del pensamiento, en ausencia de todo control ejercido por la razón, fuera de cualquier preocupación estética o moral". Bretón, que era también psiquiatra, estudió las teorías de Freud sobre el inconsciente a raíz del cual elaboró la poética surrealista. Planteó el inconsciente como el lugar generador de imágenes que se llevaban al arte por medio de un ejercicio mental en el que la conciencia no intervenía.

Los artistas reclamaban una libertad que, decían, les fue censurada por las mismas buenas costumbres que dictaban la educación y la rutina. Según ellos, el artista es un alineado de la sociedad y la única forma de liberarse de estas ataduras es mediante el sueño, el subconsciente, lo irracional y la locura. Es decir, el arte ya no era un fiel reflejo del mundo externo sino creaba uno que nacía y moría en el creador mismo.

Según dictaban los manifiestos de Bretón había dos formas de aproximarse a la tela: mediante el automatismo y los sueños. Lo primero significaba que las ideas e imágenes aparecían de manera espontánea, fluida, sin sentido ni coherencia. Aunque los surrealistas trabajaban en su mayoría con el óleo, nacen técnicas como la de mezclar arena con las pinturas, el Frottage (frotar) creada por Max Ernst en 1925 o el Grattage (raspar) cuyos resultados eran la aparición de un conjunto de imágenes yuxtapuestas y en apariencia carentes de sentido.

Luis Buñuel
Lo onírico era una de las fuentes de inspiración más recurrida en esta época. Al igual que en los sueños, donde todo es posible, no hay lógica ni orden. Tampoco tiempo ni espacio. Y los temas, objetos y situaciones se conjugaban sobre la tela sin ningún sentido de la realidad.
A partir de 1925, Bretón y el Surrealismo adopta posturas políticas y sociales ligadas al comunismo. Entre 1925 y 1930 aparece el periódico "El Surrealismo al servicio de la Revolución" en cuyo primer número participaron, entre otros, Luis Buñuel, Dalí, Eluard, Max Ernst, Yves Tanguy y Tristan Tzara. Además, los artistas Hans Arp y Joan Miró, aunque no compartían esta postura política, seguían ligados al movimiento y se sumaron René Magritte, André Masson, Alberto Giacometti, Victor Brauner, Wifredo Lam y el chileno Roberto Matta (que conoce a Bretón en 1937 a través de Dalí).

Uno de los exponentes más conocidos mundialmente de esta corriente artística es Salvador Dalí. Sin embargo, como el surrealismo no se trataba precisamente de una escuela sino que más bien de una postura frente a la realidad no encerró las expresiones plásticas a una sola forma. Surgen así estilos como el surrealismo figurativo de Max Ernst, del mismo Dalí, René Magritte o Paul Delvaux, donde los objetos son retratados de manera muy real pero dentro de una composición absurda y sin lógica alguna. También está el surrealismo más abstracto de Andre Masson, Joan Miró y Yves Tanguy. No hay objetos reconocibles sino líneas y formas que muchas veces nacen de una técnica autónoma que crean sin intervención alguna objetos y composiciones.

"L’heureux donateur", René Magritte, 1926.
Durante los años que seguían a 1930 no dejaron de existir, dentro del movimiento, las discordias entre aquellos surrealistas que no veían relación alguna entre esta corriente de arte y el comunismo, y aquellos fieles a las posturas de Bretón. Tanto así que en 1933 Breton, Eluard y Crével son expulsados del movimiento y tres años más tarde también echan a Dalí por sus tendencias fascistas. Independientes de estas disputas se llevó a cabo la Exposición Internacional del Surrealismo en París la cual marcó el apogeo de este movimiento un año antes de que estallara la Segunda Guerra Mundial. Entre otros participaron en esta muestra Duchamp, Arp, Dalí, Ernst, Masson, Man Ray, Domínguez y Meret Oppenheim. Fue una excelente muestra de la fabricación de objetos que produjo este movimiento vanguardista del siglo XX.

Con la Segunda Guerra Mundial los surrealistas emigran de Europa. Bretón, Ernst y Masson abandonan París para trasladarse a Estados Unidos. Crean los antecedentes para los futuros movimientos americanos de posguerra, como lo fueron el expresionismo abstracto y el Pop Art. Actualmente, el Surrealismo se ha declarado desaparecido; uno de sus últimos exponentes era el pintor Matta.

El surrealismo chileno

De los tres grandes centros del surrealismo en Hispanoamérica - México en el norte, Argentina y Chile en el sur- , es en este último donde el espíritu del movimiento ha sido más duradero e intenso. Según señalaba Stefan Baciú, "en Chile, como en ningún otro país del continente, el surrealismo consiguió desarrollarse e imponerse hasta el punto de dominar el ambiente a través de un reducido, pero sumamente dinámico grupo de poetas y artistas". En la poesía hispanoamericana del siglo XX la presencia de figuras asociadas con el surrealismo o tocadas por él, no pueden ignorarse los nombres de Gonzalo Rojas, Braulio Arenas y Humberto Díaz-Casanueva, un eco de las ideas de André Breton y su grupo. Con ellos nace la revista “Mandrágora” basada en los postulados del surrealismo.

"Desnudo escondiéndose en el bosque", Roberto Matta, 1969.
Tampoco hay que olvidar la enorme contribución artística que Roberto Matta ha hecho al lenguaje plástico de este movimiento a lo largo de más de sesenta años. El pintor estuvo estrechamente ligado a Breton, especialmente en EE.UU. y su técnica pictórica ha estado fuertemente ligada al llamado "automatismo" empleado en el arte. Será en cierta medida uno de los voceros del surrealismo y por cierto de muchas de las ideas de Breton, tales como la de una revolución en el ámbito social, en el verbo, y propondrá una nueva imagen de la vida. Difundirá sus ideas y dirá en relación a mayo 68 y los acontecimientos ocurridos tanto en Chile como en América Latina: "El corazón está a la izquierda". Durante los años siguientes, seguirá buscando la imaginación, aquella que para Breton era "color de hombre". Sin embargo, a raíz a las contradicciones que surgieron al interior del movimiento Matta fue expulsado en 25 de octubre de 1948, al igual que los otros que no estaban de acuerdo con Breton.

Vicente Huidobro también tuvo contacto directo con los acontecimientos surrealistas que se llevaban a cabo en Europa. Durante su estadía en País a partir de 1916 se relaciona con importantes autores y artistas representantes de la vanguardia como Tristán Tzara, Jean Cocteau, André Bretón, Joan Miró, Max Ernst y Paul Eluard, entre otros.
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