MICHELLE BACHELET
"Yo soy humanista laica"
La segunda semana de la campaña ha sido menos polémica,
pero no menos interesante que la primera. Se reorganizó el comando
de Michelle Bachelet, el PC puso condiciones para apoyarla que ella
ha hecho suyas, los obispos marcaron la cancha sobre el polémico
tema del humanismo cristiano. Y aquí la candidata se define
frente a esas materias y a muchas más.
Raquel Correa, El Mercurio.
25 de Diciembre de 2005
Tostada por
el sol en los incesantes puerta a puerta, algo ronca de tanto
hablar, se ve tan tranquila, como si no faltaran tres semanas
apenas para sellar su destino.
Durante noventa minutos, sin interrupción y bebiendo agua mineral,
respondió todas las preguntas serenamente, en la modesta oficina
de su comando. Afuera, en cambio, el trajín era una locura.
-¿Cómo prefiere que le digan: Michelle, señora,
doctora, Bachelet, señorita...?
-De ninguna manera señorita -contesta riendo-. No tengo edad
para señorita. Señora, doctora, Michelle.
-¿No prefiere Presidenta?
-Eso será después, cuando sea electa.
-¿La sorprendió no ganar en primera vuelta?
-Siempre pensé que era una posibilidad. Estábamos preparados.
Errores de campaña
-¿Cómo se explica que del 60% de apoyo hace unos meses
haya caído al 45,96?
-Hay varias razones. Cuatro candidatos competitivos, un décimo
de recursos en propaganda en relación con otros candidatos.
En muchos lugares de Chile no hubo propaganda mía. En radio
estuve al final.
-Ser mujer, ¿la favoreció o perjudicó?
-Fue un factor a favor mío. Gané en todas las mesas
de mujeres y perdí en todas las mesas de hombres. Ahí probablemente
hay un elemento de machismo subterráneo, sumado a una campaña
tremenda, que persiste, de descalificaciones en mi contra. Una campaña
impresionante del terror.
Y ejemplifica:
-En el Hospital Van Buren de Valparaíso un funcionario me preguntó si
era verdad que si llegaba a la Presidencia aumentaría la edad
de los hombres para jubilar a los 70 años y a las mujeres a
los 65. Los carabineros están convencidos de que los voy a pasar
a las AFP. A los marinos en retiro les dijeron que cortaré todos
los beneficios y le voy a devolver el Huáscar a los peruanos.
A los evangélicos, que promoveré el matrimonio entre
homosexuales y el aborto. Y así, en todo Chile. Una verdadera
campaña. Todo falso. Lo desmiento absolutamente.
"También -continúa- los estilos de liderazgo de
las mujeres son distintos que los de los hombres. Si un hombre habla
fuerte y firme, tiene carácter. Si una mujer habla fuerte y
firme es histérica. Si un hombre llora, es sensible. Si a una
mujer se le quiebra la voz o le tirita la pera, es descontrolada. La
campaña consiste en hacer creer que una mujer no se la puede.
Estoy convencida de que me la puedo para ser Presidenta de Chile".
-¿No perdió votos de simpatizantes democratacristianos
por razones valóricas?
-El conjunto de la DC está cuadrado conmigo. De todas las sensibilidades.
Pero, al haber simultáneamente campaña parlamentaria
y presidencial, la mayoría de los partidos se abocó a
sacar a sus parlamentarios y hubo poco trabajo por la presidencial.
-¿Qué autocrítica se hace?
-No sólo error mío, sino del conjunto del comando; es
que faltó más terreno, más terreno, más
terreno. Fui poco a las radios y a entrevistas de TV. Pensé que
el terreno era lo prioritario. También me faltó más
nitidez en las propuestas. Y voy a decirlo, aunque moleste: los medios
de comunicación están más interesados en sangre,
conflictos y, muchas veces, "chimuchina". Y ésa no
es mi especialidad; a mí me gusta pensar en temas de país.
Aquí ha habido descalificaciones personales, libros contra mi
desempeño y mucho machismo.
-¿Y haberse presentado como una candidatura ciudadana?
-Nunca fue exclusivamente ciudadana. Mi idea es una democracia más
participativa. Pero siempre trabajé con los partidos. Lo que
no hice fue andar por todo Chile con los rostros de los partidos. Siempre
dije que yo no era una candidata elegida entre cuatro paredes por los
partidos, sino que tenía una experiencia de vida y de trabajo
que la gente valoró.
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