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SEBASTIÁN PIÑERA
"Mi historia empresarial, lejos de ser una debilidad, es un
tremendo activo"
Por María Teresa Anguita
Antes de comenzar la entrevista, toma un lápiz y me pide que
le lea las preguntas. Aunque me descoloca su petición, accedo
a ella y mientras le voy diciendo algunas de las interrogantes, comienza
a apuntarlas en un cuaderno, dejando un pequeño espacio entre
una y otra para después anotar las respuestas. Me pide sólo
cinco minutos, los que cumple sin mirar el reloj, y con el rostro de
concentración de un estudiante universitario que rinde una prueba,
comienza a hacer un punteo esquemático de cada respuesta. Se
ve más nervioso que antes de ser candidato y de hecho sus tics
se han acentuado.
En su afán de perfeccionismo extremo, elabora sus frases cuidadosamente
y si no va bien encaminada una determinada idea, comienza una y otra
vez a recitarla, hasta que fluya como una cuña televisiva. Dotado
de una memoria envidiable, se aprende con rigor las cifras y a veces
da la impresión que pasa la noche en vela aprendiéndose
sus propuestas.
No niega su condición de magnate y tampoco la oculta, pero
sí le interesa dejar bien en claro que su fortuna la empezó "de
cero". En esto, suele sacar a colación, en repetidas ocasiones,
el legado valórico de su padre, quien le inculcó el amor
por el servicio público.
Ya fue senador, presidente de RN, es un empresario exitoso,
propietario de Chilevisión, ¿Para qué quiere
ser Presidente de Chile? ¿Para qué quiere tener más
poder?
El poder y el dinero pueden ser tomados como un objetivo en sí mismo,
en cuyo caso se transforma en un elemento de esclavitud, en una verdadera
droga, pero también puede ser tomado como un medio para hacer
cosas, en cuyo caso se transforma en un instrumento de libertad. Y
a mí me gustaría ser el Presidente que lidere y encabece
la nueva transición, que es dar un gran salto adelante de aquí al
bicentenario y lograr derrotar la pobreza, el subdesarrollo y generar
de verdad oportunidades para todos.
¿Qué atributos hacen que usted pueda convertirse
en un buen presidente? ¿Por qué la gente debiera
votar por usted y no por Bachelet?
Las comparaciones con otros candidatos siempre son ingratas porque
uno actúa como juez y parte. Solamente me refiero a mi experiencia.
Siento que mi formación como ingeniero comercial de la Universidad
Católica, doctor en economía de la Universidad de Harvard,
profesor universitario durante 20 años, empresario que partió de
cero, porque yo no heredé nada material de mi padre, que era
un funcionario público de la Corfo, y todo lo que he logrado
ha sido levantándome muy temprano, trabajando con mucho esfuerzo,
y poniendo mucha voluntad, compromiso y corazón en los proyectos.
Adicionalmente fui senador durante ocho años y fui elegido por
mis pares como el mejor senador. Me tocó dirigir un partido
durante tres años y siento que esa experiencia, que ha sido
bastante amplia, es una muy buena base para liderar a Chile desde La
Moneda.
Venta de empresas
"Si soy elegido Presidente de la República estoy
dispuesto a vender todas mis empresas para dedicarme en cuerpo
y alma a ser un gran Presidente".
Si tuviera que tomar el modelo de gobierno de algún
ex gobernante chileno, ¿a quién tomaría
como ejemplo?
Le tengo aprecio y respeto a muchos, pero ninguno es un modelo porque
el futuro nunca es igual al pasado. La diferencia entre el futuro y
el pasado es una sola: el pasado ya está escrito, podemos hablar
de él días, semanas, años, pero no le podemos
cambiar ni una sola coma. En cambio el futuro tiene algo maravilloso,
podemos tomar el pincel y trazar los caminos.
El cardenal Errázuriz hizo un llamado a los políticos
a terminar con la "escandalosa distribución" del
ingreso. El Presidente Lagos dijo que ésta era una deuda pendiente
del país y que su Gobierno ha hecho un gran esfuerzo, ¿cuál
es su fórmula para cumplir esa meta?
Sin duda que las desigualdades que existen en Chile son escandalosas
y que es una deuda pendiente del gobierno del Presidente Lagos. Por
tanto, un objetivo central de nuestro futuro gobierno es derrotar la
pobreza antes que Chile llegue al Bicentenario, meta que es total y
absolutamente factible. Chile tiene un ingreso per cápita cuatro
veces mayor que el de Bolivia, casi diez veces mayor que el de Haití y,
por tanto, puede durante el próximo gobierno derrotar la pobreza
y lograr una mayor igualdad de oportunidades.
Para esto se requieren dos tipos de políticas. La primera apunta
a erradicar las causas de la pobreza y la desigualdad, y tiene que
ver básicamente con dar empleos para todos y mejorar la calidad
de la educación. La segunda solamente apunta a atenuar las consecuencias
de la pobreza y las desigualdades. Hay que buscar un justo equilibrio
entre ambas políticas.
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