|EMOL|El Mercurio|Las Últimas Noticias|La Segunda|Diarios Regionales|Avisos Económicos|
Faucett
Ir al inicio A diez años del accidente victimas fotos testimonios
contenido_izquierda

Testimonios

Bernardita Maino (56), casada, seis hijos
Madre de Bernardita Ovalle, estudiante de Periodismo de la Universidad Gabriela Mistral y ex alumna de colegio Santa Ursula.

Audio

Bernardita

“Al final uno aprende en la vida que tu cuando le haces guerra a una cosa que es irreversible, sucumbes. Cuando tú te entregas, es cuando realmente puedes llegar a la orilla”.

“Sentí que la mejor forma de lograr algo era entregándome al dolor, no haciéndole resistencia. Es vivirlo. No tratando de cambiar, sintiendo que todo lo que yo estaba sintiendo era por el inmenso amor que sentía por mi hija, y aceptando desde un comienzo que era una situación irreversible, que ya nunca volvería eso hacia atrás. Por lo tanto, estaba dispuesta a vivir lo que me tocara vivir. Y en eso tú, evidentemente, vas sintiendo mucha pena, mucha soledad, porque es muy difícil conectarse en el dolor”.

“Sufrir la muerte de un hermano es muy fuerte. Bernardita cumplía un rol medio maternal con el resto, fue terrible para todos. Entonces yo no me podía apoderar de ese dolor y sentir que yo tenía mucho más derecho que el resto. Estaba todo el mundo pésimo. Tenía que actuar como uno debe actuar. Soy mamá antes que nada, no podía hacer sufrir al resto y tuve que hacer el cuento diferente. Que me costó, me costó. Pero yo creo que eso sanó también. Todos hicimos un esfuerzo en beneficio de no hacer sufrir al otro”.

“Yo consideraba que al menos tenía que conocer el lugar donde murió (Bernardita), no podía ser tan ignorante. Me acuerdo que nos llevó un señor, porque es un lugar bien solitario. Y bajamos a este cajón hacia abajo y nos sentamos en el lugar. Estuvimos por lo menos unas cuatro horas. Fue terrible, porque en el fondo siempre piensas que vas a encontrar algo mágico y te das cuenta que no hay nada mágico. Estaba todo calcinado, la Berni no estaba ahí, no había energía, no había nada. Pero fui y cada vez que volví me hizo mejor”.

“Hay dos cosas que realmente me importaron., Me importó saber si sufrió, si se dio cuenta, y me importó no haber estado en el momento en que ella se fue. Es lo único que me importó, no me importó nada más. No me importó de quién era la culpa”.

Términos y condiciones de la información © El Mercurio S.A.P.