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Comercial Itala, representante de Ferrari en Chile, vende siete cavallinos rampantes al año.

Los precios en Chile son similares a los de cualquier distribuidor autorizado en otros países.

En EE.UU. para conseguir un Ferrari hay que inscribirse en una lista de espera, que puede tardar hasta dos años. En Chile, en cambio, la espera no supera los seis meses.

En Chile existe un Club Ferrari, con menos de 20 socios. Algunos tienen más de un auto, aunque en total no hay más de 30 máquinas.

Nunca se ha podido exhibir un Ferrari en el concesionario oficial de Santiago. Esto porque los clientes lo retiran antes de que llegue o porque no les gusta que lo muestren.

En Chile

Marca nova
Ferrari es, quizás, el fabricante de autos con más fanáticos en todo el mundo. Elegancia, exclusividad, potencia y sobre todo, la sensación de un deportivo "pura sangre" hacen que la pasión se extienda por los cinco continentes. Y Chile no es la excepción.

Claro que a diferencia de Europa, que tiene estos deportivos en sus calles desde hace seis décadas, en Chile recién hace trece años llegó el primer cavallino rampante. Fue un 348 que para 1994 era toda una novedad en el mercado nacional.

Como en ese entonces no existía un representante en el territorio nacional, "muy probablemente ese Ferrari era usado y debe haber llegado a través de una importación directa", destaca Ricardo Oportot, General Manager de Ferrari y Maserati Chile, apoyando su hipótesis principalmente en el alto costo que tenía una de esas unidades cero kilómetro, que se fabricaron desde 1989 hasta 1995.



Tras este deportivo, entre 1996 y 1997, llegaron otros modelos como el 355 - el reemplazo natural del 348- y el famoso Testarossa, un V12 diseñado por Pininfarina y construido en Maranello hasta 1992.

En los años venideros se siguió escribiendo la historia cuando se importaron al país verdaderas joyas de la casa italiana como el F40, F50, y uno de los más caros, lujosos y exclusivos de la historia: el Enzo Ferrari. Éste, cuyo dueño es Marcos Hites, es uno de los cuatro que hay en Sudamérica -junto a otro en Argentina y dos en Brasil- y el único Ferrari que Hites aún conserva en su colección.

Varios de estos modelos que pertenecían a colecciones particulares, dice Oportot, "llegaron a través del sistema de los llamados 'retornados', época en que las calles de Santiago vivieron un boom de Mercedes Benz y Porsche".

Sin embargo, no sería hasta el año 2002 que la prestigiosa casa italiana tendría representación oficial en Chile. "Nosotros, SK Bergé, tenemos la marca Fiat - que es dueña de Ferrari- desde el año 84 y en el 2002 se nos planteó la posibilidad de traer Ferrari como representación y ser el importador oficial de la casa italiana", explica Oportot.