Gardel Íntimo
Su lucha contra los kilos:
Gardel, el galán que pesaba 118
Clases de gimnasia, partidos de pelota vasca,
abdominales y sesiones de trote le dieron a Gardel su legendaria
estampa de cantante-galán del tango, difícil de imaginar
en 1916 cuando pesaba 118 kilos.
Semejante obeso ni siquiera hubiese entrado
en uno de aquellos impecables smokings con clavel blanco
en la solapa, moñito, chistera y seductora sonrisa "gardeliana".
El astro distaba de ser un deportista, pero como no se privaba de
nada en las comidas, tuvo que hacer tripas corazón y meterse
en los gimnasios.
"Frecuentaba la sede de la Asociación
Cristiana de Jóvenes o YMCA, donde jugaba pelota vasca. También
lo hacía en un frontón que había en una esquina
del barrio de Once. Era un lugar bravo porque allí se apostaba
plata grande", relata el historiador y periodista Eduardo Rafael,
quien recuerda que un tal Enrique Pascual, catalán que había
sido luchador grecorromano, boxeador, kinesiólogo, violinista
y bandoneonista, fue el entrenador de Gardel en la YMCA.
En el fútbol, Gardel fue hincha de "La
Academia" Racing Club, y en el boxeo, admirador de Luis Ángel
Firpo, el Toro Salvaje de las Pampas que en los años 20 sacó
a golpes fuera del cuadrilátero al estadounidense Jack Dempsey
en una legendaria pelea por el título mundial de los pesados.
Pero historiadores y testigos coinciden en que fueron "los
burros" (carreras de caballos), más que el deporte,
la verdadera pasión del cantante, que tenía la costumbre
apostar sólo a los purasangre que eran de su propiedad.
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