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Un año después

 

Gladys Marín

Sin olvido

La partida de Gladys Marín no dejó a nadie indiferente.

El 6 de marzo de 2005, el anuncio de su muerte hizo emerger sentimientos encontrados frente a la figura de una mujer que tuvo grandes detractores y fervorosos seguidores. Y la palabra que más se escuchó entonces, desde ese día fue “consecuencia”.

Sus funerales fueron uno de los más masivos de los últimos tiempos. Al velatorio, realizado en el salón de honor del Congreso Nacional, llegaron figuras de todas las corrientes políticas, encabezadas por el Presidente Ricardo Lagos, y el cortejo por las calles de Santiago fue multitudinario.

El reconocimiento a su vida y trayectoria pública fue nacional e internacional. Había partido una mujer de clase media, esforzada, y con una vida militante en el Partido Comunista.

Una vida marcada por el dolor y la distancia ya que el golpe militar le arrancó a sus dos hijos –con quienes se reencontró en la adultez, después de años de exilio y clandestinidad- y a su marido, quien hasta hoy forma parte del grupo de detenidos desaparecidos.

Sin que se lo propusiera, el retiro de otros próceres la llevó a encabezar el PC y desde los ´90 hasta su muerte, en los primeros gobiernos democráticos, se hizo escuchar y ver. Por eso, a un año de su partida, su figura sigue presente entre su círculo más cercano y es evocada con admiración y respeto por unos y otros.

Pero, la muerte conduce muchas veces al olvido, ese olvido que Gladys Marín evitó cada uno de los días de su vida. Aún así, algunos intentan que una fundación que ayude a los trabajadores lleve su nombre.

 

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