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Pablo Longueira : “Jaime era una persona de una vida espiritual única”

Aunque tenían una diferencia de 13 años de edad, al actual senador y al fallecido parlamentario los unió una estrecha amistad.

 

Al senador Pablo Longueira le parece “completamente desproporcionado” ser comparado con Jaime Guzmán, un líder que llegó a convencerlo que se dedicara a la política.


A 15 años de su muerte, el parlamentario recuerda cómo lo afectó el asesinato, “mal que mal, fue una persona que influyó y cambió mi vida de tal forma que me dediqué a la política, cambié de la Ingeniería, de una vocación que tuve desde muy pequeño”.


Una de las características más destacadas de Guzmán fue su vida religiosa. Longueira recuerda que cuando el fallecido senador se enteró que él no asistía a misa, lo persiguió hasta convencerlo. “Él siempre le dio al servicio público y a la política una misión espiritual, para él era inseparable. Si tú en una gira no le ponías horario para ir a una misa, iba igual a la misa, te hacia suspender todo. Cada vez que viajaba al extranjero también iba a misa todos los días”, manifiesta.

 

 

- ¿Por qué fue amigo de Jaime Guzmán?

- Jaime tenía una particularidad muy única, era una persona muy coherente, muy consecuente, una persona brillante intelectualmente, era una persona también entretenida, en una conversación, como amigo. Era muy cariñoso con las pololas, con la familia, muy preocupado en lo personal, por lo tanto, era muy fácil establecer con él una amistad y era una persona que cultivaba los vínculos, se hacia muy fácil, aunque no por eso uno no discutía con él, pero en el fondo era una persona que era fácil ser amiga de él.

 

Tras titularse de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile, Longueira planeaba dedicarse a su profesión. Sin embargo, reconoce que la influencia de Guzmán lo llevó a vincularse con una actividad en ese momento “ajena” a él: la política.


“Cuando formamos la UDI el año 1983, él me pidió que fuera uno de los miembros fundacionales para que se sintiera incorporado todo el mundo de la Chile, porque el gremialismo tenía un sello muy vinculado con el mundo de la Católica. Entonces era el rostro de liderazgo más visible de la Chile, gremialista y en el fondo me pidió que integrara eso y no le bastó, sino que también me pidió que organizara el departamento poblacional y eso lo encontraba atractivo desde el punto de vista de la vocación social que tengo”, cuenta, y agrega que “Jaime no te dejaba ir. Las mayores discusiones que tuve con él fue precisamente porque yo nunca me iba a dedicar a la política, así que no insistiera. Le dije que el día que él no estuviera que se olvidara, que me iba a dedicar a la política, y al final él se fue de la política de la forma que se fue, asesinado, y asumimos todos un compromiso de continuar su proyecto y, bueno, eso nos comprometió la vida entera.


 

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