Tras 81 años de acción, el jazz chileno es eminentemente historia. Y en la historia están quienes le dieron el carácter definitivo a esta música norteamericana hecha desde la realidad chilena de los años 40. Son los mejores jazzistas de una era. Unos ases: Los Ases Chilenos del Jazz.

El "jazz melódico" era muy popular. Pero era limitado y sus formas, repetitivas. Algunos de los músicos de estas big bands de los años 30 estaban francamente superados por la monotonía. Entonces se unieron a los músicos que no tocaban en las orquestas de baile sino en combos pequeños, con una sola cosa en mente: improvisar.
Un grupo de muchachos (algunos apenas mayores de edad) que llegaron a adoptar el estilo de vida proveniente de la metrópolis. Vestían trajes a rayas a la medida, sombreros, corbatines, zapatos blancos, frecuentaban los bares céntricos a toda hora, gustaban del boxeo y los cabarets, y leían las revistas de jazz.
Así fue como se encontraron en Downbeat y Metronome con una idea nueva posible de aplicar en Chile: una votación para escoger a los mejores músicos de cada año y en cada instrumento. Un excusa simple y directa, únicamente inventada para seguir tocando.
La elección sería a través de los socios del Club de Jazz, recientemente formado en 1943. Y la opción de grabar música estaría a la mano. Las sesiones de fueron el 10 de noviembre de 1944 (con "Rosetta", de Earl Hines y "Copenhaguen" de Charlie David), el primer registro de hot jazz en Chile. La segunda grabación (con "Jazz me blues", de Tom Delaney y "Darktown strutters’ ball", de Shelton Brooks) se realizó el 14 de agosto de 1945.

La primera formación de Los Ases Chilenos del Jazz, entonces, se dio en 1944. La segunda y última, en 1945. Ahí acabó el sueño y empezó la leyenda de estos músicos. Los solistas aparecieron uno tras otro: Luis "Huaso" Aránguiz era el trompetista por excelencia en el medio, muy superior al resto de los solistas.
Casi siempre se acompañaba por el tenorista MarioEscobar, un metódico estudioso y coleccionista de discos, considerado además el más influyente de los saxofonistas de nuestro jazz.
El trombonista Ángel Valdés, que también estuvo en ambas formaciones, llegó a componer una pieza que se grabó posteriormente en la segunda versión de esta all stars: "Los blues de Valdés". Woody Wolf fue el primer clarinetista escogido por los socios. No era chileno, sino holandés y fue reemplazado en 1945 por el nacional Luis Lamas.

Para que estos solistas se lucieran haciendo solos "hot", necesitaban de secciones rítmicas afines y capaces. El único guitarrista de Los Ases Chilenos del Jazz fue Raúl Salinas, en cambio los pianistas cambiaron de un año a otro. El de 1944 fue Hernán Prado, quien había amenizado tardes y noches de juerga en prostíbulos, y fue sustituido en 1945 por un cuequero Rafael Traslaviña, a quien aún se le puede ver tocar con mucho swing si se tiene suerte de encontrarlo por ahí. Casi siempre es número puesto en las fondas organizadas por Álvaro Henríquez o en conciertos especiales del Ángel Parra Trío.
Iván Cazabón no era precisamente un músico de jazz, sino de tango. Hasta el día de hoy lo es y se le puede ver tocar con el Sexteto Real Caló. Acompañó con sus pulsos medidos y tremendamente musicales a Víctor "Tuco" Tapia, el baterista de la versión de 1944 (el primer batería del jazz chileno propiamente tal) y a Lucho Córdova en la selección de 1945, uno de los más longevos jazzistas nacionales. Tiene 84 años y sigue tocando en el Club de Jazz.