
La sobriedad
Myriam Olivares (conocida en los escenarios como Myriam O) apareció desde el silencio para recordarnos que no siempre una cantante tiene que ser una bomba atómica en el escenario. Sus características son la ausencia total de planos de exhibición y volumen, sus trajes negros y el romanticismo de las canciones que elige para su repertorio. Tiene dos discos editados: How long has this been going on? (2001) y Myriam O (2004). Toca junto al trío de Moncho Romero y con algunos de los nuevos jazzers de los 2000 en ensambles variables.

La voz masculina
En el jazz mundial, la proporción entre voces femeninas y masculinas es de seis a uno. En Chile, diez a uno. Si bien Jorge Caraccioli hizo scat como ningún otro exponente en los 80, hoy está retirado del jazz. José Zamudio tuvo un breve destello en los 90 y José Luis Arce no se considera cantante de jazz sino de pop americano transferido al swing. Rodrigo González es entonces el único representante actual de las voces masculinas. Tiene dos discos: Darse el gusto (1999) y Bajo la piel (2002). Ya prepara su tercera placa y anuncia un cambio de estilo categórico: del swing clásico al pop-jazz contemporáneo.

La lady singer
Dos veces por semana se puede ver y escuchar en El Mesón Nerudiano (martes y viernes) a esta cantante de Filadelfia que vive hace 11 años en Chile. Es cantante lírica pero hace un año se incorporó como invitada a la all stars de jazzistas chilenos tradicionales: Daniel Lencina (trompeta), Alfredo Espinoza (saxo alto) y Giovanni Cultrera (piano). Ofrece un repertorio de canciones de los años 1920 y 1930. No más allá. "Y sólo canta temas con textos profundos. Las canciones con letras tontas, las desecha", dice Cultrera.

Las "nuevaoleras"
De todas las solistas nuevas es la única que tiene un disco y una gira internacional encima. En 2003 Ammy Amorette grabó Primogénita, por lo que se supone que vendrán más "hijas". Ahí convocó a parte de los mejores músicos del momento para sus canciones de línea pop-jazz.
Después de cantar como voz de apoyo para el bajista Pablo Lecaros, María Paz Court debutó como solista junto a un trío estelar de músicos de apellido Lecaros. Renata Carrasco se lanzó al liderazgo de un proyecto pop-jazz al dejar el grupo Easy Jazz Ensamble. Javiera Tagle y Natacha Montory llegaron desde la escuela Projazz a mostrar sus avances en la línea swing, mientras que Consuelo Schuster, la misma que representó a Chile en el Festival de Viña del Mar 2005, es la frontwoman de un grupo jazz-funk llamado Vandá.