La sagaz y aguda mirada que el caricaturista chileno Jimmy Scott da a la contingencia nacional e internacional, a través de las páginas de "El Mercurio", se refleja en cada una de sus creaciones.
El conocido dibujante, de amplia trayectoria en Brasil y en nuestro país, es el caricaturista habitual en la página editorial e ilustrador de artículos y reportajes del diario.
Así cada día enfrenta el desafío de crear una caricatura, una sátira de los acontecimientos que están marcando la pauta noticiosa. Según el ilustrador, "el chiste debe ser espontáneo, inesperado y absurdo como la vida misma. El tema ideal es lo puntual, lo que está en boca de todos, lo que en inglés se llama the talking of town".
"El mensaje es interpretativo y, por su poder de síntesis, a veces, puede tener la fuerza de un editorial. Pero lo que hago en la página editorial no siempre es un chiste. También puede ser un homenaje, un piropo o cualquier forma de volcar mi sentimiento en un momento en que nada me inspire un sarcasmo", dice.
Nacido en Santiago en 1936, Santiago Arturo Scott, más conocido como "Jimmy Scott", estudió en la Escuela de Artes y Oficios (1951-1954) y en la Escuela de Artes Aplicadas de la Universidad de Chile (1956-1958).
Ha sido colaborador en diarios chilenos, como "El Sur" de Concepción, y en revistas como MAD, Kripta, Topaze, El Peneca, El Pingüino, Radiomanía, Pec y Zig-Zag. En Brasil, donde residió durante más de 18 años desde comienzos de los setenta, dibujó para las importantes publicaciones como Balcao y O Globo.
En 1988 estaba en éste último diario cuando fue llamado para hacerse cargo de la sección de humor de la página editorial de El Mercurio, lugar que ocupaba el conocido dibujante y amigo personal de Scott, Renzo Pecchenino: Lukas.
Entre los libros que ha ilustrado figuran varios didácticos de los años 60, entre ellos un clásico de la educación chilena, como el de enseñanza del francés, "Passeport s'il vous plait".
También ilustró el libro "¿Qué es la teoría de la relatividad?" (1969, reeditado recientemente por Editorial Universitaria), lo que significó un gran desafío para el dibujante, quien tuvo que entender la compleja teoría para realizar sus dibujos explicativos.
Sus obras se han mostrado en exposiciones colectivas en Chile, en los años 50, en el Salón de Dibujantes Periodísticos, en el Círculo de Periodistas de Santiago. En los setenta en la Sociedade Brasileira de Bellas Artes de Río de Janeiro y en el Salao Internacional del Humor de Piracicaba, de Sao Paulo. En 1976 participó en Boloña, Italia, en una muestra internacional de ilustración para libros infantiles.
En los años noventa, y en el dos mil también, participó en el "Yomiuri Shinbum Contest" en Tokio, Japón, un salón internacional de humor, que reúne anualmente a más de diez mil participantes. También estuvo en el prestigioso salón del humor de Zemun, Serbia. Reciente en Brasilia participó en una colectiva que mostró a los principales caricaturistas latinoamericanos.
En 1991, en el Prince of Wales Country Club, realizó su primera
exposición individual. En 2002, estuvo en la muestra realizada en
la Corporación Cultural de Las Condes y posteriormente en Valdivia.
"Siendo muy niño y temeroso de expresar mis pensamientos verbalmente, comencé a hacerlo a través de imágenes sobre un papel. Este tipo de registro un día llamó la atención de otros, quienes me hicieron saber de esta forma diferente de ser alguien. Y fui. Cuántas veces crucé los océanos de mi larga vida profesional, muchos los puertos: diarios "El Sur" de Concepción, "O'Globo" de Río de Janeiro y "El Mercurio" de Santiago. Revistas y libros... muchos, ni sé cuántos", dice Jimmy Scott con su sencillez que lo caracteriza.
Actualmente las ilustraciones de Jimmy Scott pueden ser visitadas a diario en el blog editorial que posee El Mercurio, en el que se pueden comentar cada una de sus creaciones.
El sobrenombre Jimmy, diminutivo con que lo identificaba su padre, lo asumió como su apodo para firmar sus caricaturas, las que reflejan los asuntos más variados de la sociedad chilena y mundial.
Reconoce que para mantenerse al día es un constante consumidor de actualidad. Además de informarse en el diario, es un asiduo de los comentarios de la calle y de los temas de las conversaciones triviales e informales, ocasión donde sale buena parte de la inspiración para sus dibujos.
También algunas veces consulta a los periodistas sobre temas que no maneja a la perfección. "Pero siempre trato que sean mis ideas. Lo que pasa es que a veces he recibido sugerencias y después me he dado cuenta que eran de dibujos que ya habían salido en otras partes. Por eso prefiero que las ideas salgan de mi imaginación", aclara.
Aunque el mismo pautea sus caricaturas diarias, reconoce que la que más le gusta realizar es la de la crónica dominical del escritor Enrique Lafourcade. "Ahí tengo la posibilidad de crear cosas distintas, nuevas. En esa crónica suelo experimentar mucho, es mi laboratorio express ", asevera el caricaturista.
Para Scott la parte más potente y desafiante de sus dibujos son los diálogos. "En realidad el dibujo es una consecuencia de la conversación que van a mantener los que aparecen en él ", explica.
Entre hacer reír o hacer pensar, el dibujante de "El Mercurio" no tiene preferencias. "Lo que pasa es que el dibujo no tiene porqué ser cómico. Se puede hacer algo que sea un homenaje o un recordatorio. En esos casos basta sólo con el dibujo".
"Cada uno es libre de reír o meditar sobre el dibujo de la
página editorial
de "El Mercurio". Éste, apenas, es el diario saludo matinal
con que llegamos a nuestros lectores". ![]()