El domingo 30 de octubre de 1994, "El Mercurio" publicó una entrevista del periodista Mauricio Carvallo que recoge en profundidad la perspectiva del ex Presidente Patricio Aylwin frente a la pérdida de Laguna del Desierto. Emol intentó entrevistar al ex Presidente para este especial, pero no tuvo respuesta debido a, según se explicó, problemas de agenda.
La siguiente es la entrevista completa:
MAURICIO CARVALLO
El ex Presidente Patricio Aylwin viajaba con el ex canciller Silva Cimma en un yate por las islas Galápagos cuando se dictó el fallo adverso de Laguna del Desierto. No tenían radio y allá no circulan diarios. Recordó cómo se enteró de la noticia que azotaba a Chile: "Cuando tomamos el avión para regresar a Quito, en los diarios ecuatorianos se publicaba la noticia de que el general Pinochet había llorado y que el Presidente Menem había manifestado su complacencia por la aceptación chilena. Dedujimos que el fallo era malo, pero tampoco estaba toda la información. Entonces al llegar a Quito, bastante inquietos, confirmamos que lo habíamos perdido. Naturalmente que esto nos preocupó y afligió y nos vinimos en la noche rumiando con este problema adentro''.
Terminaba abruptamente parte de la esperanza con que Aylwin firmó con
su colega argentino en Buenos Aires el acuerdo de arbitraje hace tres años.
Y cuando llegó a Chile asumió la responsabilidad ante el país.
Creo que lo lógico es responder por las cosas que uno hace. Yo, por lo demás, creo que hice lo que debía hacer, a pesar del resultado. A quienes dicen que no había ninguna urgencia les digo que el propósito fue resolver en frío los 24 puntos en disputa. Algunos dicen para qué si el problema no estaba candente. Yo creo que en caliente, con motivo de un incidente, la decisión habría sido mucho más difícil. Por lo demás, era una decisión que tarde o temprano tendríamos que adoptar en cumplimiento del Tratado de Paz y Amistad. Las posiciones eran absolutamente incompatibles. Los argentinos no estaban dispuestos a ceder para una transacción.
Este caso exige que el ex Mandatario rompa su deseo de no dar entrevistas.
Estamos en su alegre oficina en la Fundación Justicia y Democracia.
Sin detenerse, extrae un recorte fotocopiado de un archivo que se armó sobre
el tema:
"Quiero recordar que cuando se dio a conocer la noticia de este acuerdo,
en agosto del 91, "El Mercurio' dijo en un editorial, recordando una
serie de pactos en que se había llegado a acuerdos directos, que "no
ocurre lo mismo en Laguna del Desierto, donde personeros del país
vecino han provocado peligrosos hostigamientos. En esa zona las pretensiones
han sido excluyentes y han derivado en graves inconvenientes para las relaciones
vecinales. Con visión y buen juicio, los Jefes de Estado han decidido
enfrentar esta divergencia utilizando el Derecho y, en particular, el Tratado
de Paz y Amistad de 1984. Algunos voceros de nacionalismos anacrónicos
han objetado este camino, sin proponer otra solución que no sea la
de mantener una situación de hecho que ha probado ser fuente de constantes
dificultades''...
-¿Por qué le da tanta importancia a ese
editorial?
Porque confirma lo que yo dije al llegar: asumo mi responsabilidad, pero
creo que al hacer lo que hice interpreté el sentir de la inmensa mayoría
de los chilenos.