Acostumbrado a recorrer en profundidad parajes de la XI región, el senador por esa zona Antonio Horvath Kiss sintió como pocos la noticia de la pérdida de Laguna del Desierto, hace ya diez años.
Desde su posición de conocedor del territorio y sus proyecciones, Horvath fue una de las voces más críticas acerca del manejo que tuvo el gobierno del Presidente Patricio Aylwin, y su canciller Enrique Silva Cimma, para enfrentar una negociación que terminó con Argentina ganando todo lo que pedía y con Chile resignando el 100% de sus demandas territoriales.
Una década después, el senador explica a Emol las que a su juicio fueron las razones de la inmensa pérdida territorial de Chile en el siglo XX, y no se contiene a la hora de atribuir responsabilidades por un arbitraje que, a su juicio, "enmascaraba una entrega" territorial.
-¿Cómo evalúa lo ocurrido hace 10 años con la
pérdida de Laguna del Desierto?
Entre los antecedentes que yo siempre planteé, la Laguna del Desierto se perdió, entre comillas, el año 1965, cuando después de la muerte del teniente Merino, asesinado prácticamente, Chile y el gobierno de la época toman la decisión de retirar no solamente Carabineros del sector, sino que sacar a los pobladores chilenos que estaban en el área y dejar a los gendarmes (argentinos) ilegalmente instalados en el sector.
Cuando en los años 90' se produce este acuerdo entre los presidentes Aylwin y Menem para llevar esto a un arbitraje, sin lograr sacar a esa ocupación ilegal y todo eso que ahí se estaba haciendo, en el fondo ese era un arbitraje que enmascaraba una entrega. Eso lo denunciamos en su época.
Y siempre primaron estas actitudes legalistas de Chile, de fijar una fecha crítica desde el punto de vista legal. Todo lo que se hiciera después del año 65 no tenía valor y en el fondo, bueno, el arbitraje Chile lo defendió muy mal.
- ¿Qué errores se cometieron en aquella época?
Bueno, de partida, en buscar un tribunal incompetente, en términos generales, en la materia, porque más bien eran expertos en derechos humanos, latinoamericanos. Por lo tanto, eran sometidos a presiones de carácter hemisférico. No hubo un estudio serio del derecho, de la geografía, de los derechos chilenos desde el punto de vista de la ocupación.
Y yo creo que los árbitros, de alguna manera, fueron débiles ante la posición chilena, y fueron sometidos a una situación de blanco y negro, salvo el árbitro (el salvadoreño Reinaldo) Galindo Pohl, que realmente tuvo una posición bastante más cercana a los hechos y a la realidad.
Pero los otros árbitros fueron yo creo presionados. Y a mí juicio lo planteé incluso en un libro, que este juicio debiera ser demandado como nulo, o sea, no debiera tener validez, por las características con que se ejecutó y todas las anomalías que hubo ahí.
-Después de que Chile perdió Laguna del Desierto, el entonces Presidente Aylwin dijo "la historia me juzgara", ¿cómo cree usted que va a juzgar la historia a Aylwin y su gobierno por este episodio?
Creo que fue un gobierno que en esta materia fue muy entreguista. No hizo una mayor defensa, le interesaba más otros temas. Tener posición internacional, hacer marketing como si Chile podía resolver sus problemas.
Fue una actitud errónea y no le tenía (a Laguna del Desierto) ningún apego. De hecho, la reacción que tuvo Aylwin cuando se conoció el fallo, de un pedacito más o un pedacito menos de tierra, que el fallo lo haya pillado (a Aylwin) en las Islas Galápagos, demuestra que es una larga secuencia de cómo se manejan mal las cosas.
Recibió a los árbitros en el Palacio (Presidencial de Cerro) Castillo, cuando el Presidente argentino (Carlos Menem) los recibió en el lugar, en Laguna del Desierto. Entonces hay una larga secuencia de hechos y dichos que demuestran que no hubo una mayor defensa de esto.
