¿Por
qué el proyecto fracasa?
Pasaron dos cosas. Primero, el grupo se desarticuló.
Esto porque todo venía de un instituto que inventamos
el año 75 o 76, en plena dictadura, porque las escuelas
de arquitectura no nos daban trabajo. Entonces decidimos
hacer nuestro propio instituto, el Centro de Estudios De
La Arquitectura, CEDLA, donde por razones de otra índole
contábamos con cierto capital, ya que éramos
de oficinas que construían mucho y teníamos
capacidad para financiar algunos temas.
Y aquí surge la génesis de la
idea de construir la casa de Le Corbusier, por el año
1977. Ahí se empezaron a hacer las gestiones con
cierta lentitud, porque no había ningún apuro.
Luego se produjo una situación puntual
que llevó a que se desarticular el instituto, ya
que las universidades decidieron invitarnos de vuelta a
las aulas. Y todos volvimos y el instituto desapareció.
El otro punto, pero que no le íbamos
a hacer caso, es que cuando la presidenta de la Fundación
Le Corbusier visitó Chile y supo de la idea,
empezó a poner la cantidad más gigantesca
de problemas para la construcción de la casa.
Entonces, la verdad es que nos empezamos a
desanimar. Yo insistí con la idea del terreno que
habíamos visto, incluso estuve a punto de comprarlo
junto a otro arquitecto, pero finalmente todo quedó
en nada, porque el grupo desestimó la ubicación
del sitio: lo consideró muy lejos de Santiago en
ese entonces, ¡profundo error!, porque ahora estaría
a sólo una hora y media de Santiago.
¿Insistiría
nuevamente con el tema?
Yo nunca he perdido la esperanza de que finalmente
se haga. Si yo me pongo las pilas… yo tengo un terreno
súper bonito en Los
Vilos, esa casa está emplazada en un terreno
de 3 hectáreas y media, que además comparte
con un parque de esculturas.
El terreno tiene características muy
similares a las del terreno de le Corbusier, entonces siempre
he pensado que en el algún momento se podría
dar la situación de construir la casa de Le Corbusier.
No puedo decir que estoy trabajando actualmente
en ello, pero fue tanto lo que me atrajo en su momento,
que el hecho de que no resultara me dejó con un sabor
amargo.
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