Guillaume Jullian
Hernán Marchant
Cristián Boza
Claudio Vásquez


Es decir, partió como dibujante y de ahí quedó a cargo del taller…

Bueno… es que donde Le Corbusier no había dibujantes ni no dibujantes, nunca le ponía nombre a las cosas. El que se la sacaba se la sacaba, era un problema de sobrevivencia. Nadie era jefe de atelier o no jefe de atelier, no existía eso para él, sólo importaba que uno diera lo que tenía que dar, nada más, no había ningún catálogo de cosas, era un atelier como las antiguas bodegas de los pintores.

Entonces, ¿qué grado de responsabilidad adquirió?

Mire, fue muy rápida la cosa. Hubo una cierta simpatía, no sé, y una aceptación mía al maestro y de él hacia mí, entonces se produjo una comunicación muy rápida. Y yo además venía preparado por la Católica de la Valparaíso, que es una escuela que está a la punta de la idea de arquitectura en ese momento. Y en la universidad más que darnos conocimientos nos daban una capacidad de acercarnos a los problemas, entonces no importaba lo que viniera, uno se las arreglaba ara adaptarse a las circunstancias.

¿Y en qué proyectos trabajó junto a Le Corbusier?

No es por tirar pinta, por parecer choro -ya ni sé si se utilizan esas palabras en Chile- pero Le Corbusier me empezó a dar responsabilidad desde el comienzo. Encontró que yo tenía una buena manera de desarrollar los proyectos y de seguir su manera de ser. Entonces lo que a mí me tocó fue desarrollarme como ‘jefe de atelier’, aunque ya dije que ese cargo en estricto rigor no existe, pero me dio la responsabilidad de todos los proyectos que iban saliendo de su oficina.

Yo tomaba los proyectos, los seguía con él y con los otros dibujantes, que en ese entonces sólo éramos tres en la oficina… era como una especie de monasterio, uno entraba como las órdenes, se entrega y había que hacer lo que había que hacer.

Vivimos profundamente esa experiencia, además estaba París al lado, que a mí me tocó una época fantástica, a principios de los 60, todo el hipismo, una especie de renovación en las artes, la música, la arquitectura, entonces me tocó una cosa bastante interesante.