Guillaume Jullian
Hernán Marchant
Cristián Boza
Claudio Vásquez


Así empezó toda la historia. De los proyectos que hice está el Palacio de Estrasburgo [Francia], el Centro Electrónico de Olivetti, el hospital de Venecia, la embajada de Francia en Brasilia, el pabellón en Zurich y harto ‘molido’ que pasaba por el taller.

¿Qué labor desempeñaba Le Corbusier en el taller?

Él era el que daba las ideas. Porque en el fondo el atelier era como una ‘Caja de Pandora’, donde había juguetes. Yo te digo juguetes: los juguetes eran las pinturas de él, los libros de él, la filosofía de él, entonces uno tenía que ir a esa ‘Caja de Pandora’ a sacar las cosas para trabajar en sus proyectos.

Corbusier daba las ideas generales, o sea, él dirigía, y siempre nos dibujaba un boceto que daba la dirección de lo que había que hacer. Comenzaba a trabajar con él, con las ideas, entonces el proyecto se desarrollaba paso a paso, él venía al taller en las mañanas y corregía. En general corregía porque yo siempre partía para otro lado, ponía orden en las cosas, pero él siempre nos dijo ‘yo estoy aquí para dar la dirección y las ideas, es tarea de ustedes desarrollarlas’, en el fondo era eso lo que pasaba.

¿Y así fue todo el tiempo mientras usted estuvo ahí?

Así fue todo el tiempo. Claro, que cuando llegó el hospital de Venecia fue un caso un poco más especial. Porque ya había llegado un punto en la vida de Le Corbusier en que casi toda su obra ya estaba definida, entonces el hospital tiene toda esta memoria de la obra de Le Corbusier, pero al mismo tiempo, yo que estaba trabajando en el proyecto, me abrí a otras cosas.

En ese momento había en Europa un grupo que se llamaba el ‘Team Ten’. Le Corbusier inició un grupo que se llamaban los CIAM [Congrès Internationaux de l’Architecture Moderne], los Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna, pero llegó un momento en que no se empezó a interesar más y los CIAM empezaron a envejecer, pero entonces vino otra generación, que era un grupo de arquitectos bastante conocidos pero más jóvenes. Ellos aportaron una manera de ver la ciudad de otra forma e influenciaron en cierto sentido el proyecto del hospital a pesar de que el proyecto es corbuseriano completo.

Entonces ahí se proponía un cambio, ¿pero en qué sentido?

No era un cambio, sino una evolución. Era salir de la forma en la que Le Corbusier estaba trabajando para integrar otro tipo de valor. Que es lo lógico que va pasando siempre. A mí me tocó que este grupo era como diez años mayor que yo, ahora están todos enterrados, ahora me está llegando el turno a mí, o sea que yo era el más joven de los que participaba ahí.