Historia
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Arquitectura moderna

Cronología
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1911-1920
1921-1930
1931-1940
1941-1950
1951-1965

La arquitectura moderna

La arquitectura moderna nace a principios del siglo XX en Europa, con las ideas de sus máximos representantes; el franco-suizo Le Corbusier, el alemán Ludwig Mies van der Rohe y el austriaco Adolf Loos, a quienes se les uniría, aunque más tarde, el finlandés Alvar Aalto.

Y aunque las ideas de estos arquitectos fueron la base teórica y práctica sobre la que se funda la corriente, su antecedente más directo es la revolución industrial, con la aparición de nuevos materiales –como el acero y el hormigón- y las técnicas constructivas, las que sumadas a las dos guerras mundiales, inevitablemente llevaron a una reinvención en la forma de entender la arquitectura, sus aplicaciones y usos.

Otros autores prefieren verlo como una tendencia más bien social, que reaccionaba frente al concepto de "modernidad"; otros apuestan por analizarlo desde la perspectiva del abandono de los principios establecidos en la era victoriana.

El arquitecto chileno Hernán Marchant explica que los “principios de su arquitectura son el entendimiento de que la acción del ser humano es un acto artificial, por lo que se basa en principios de base como la línea vertical, la línea horizontal, el ángulo recto… en general, los principios de la abstracción”.

En este contexto, Le Corbusier y su fuerte apego al hormigón como material casi único en sus construcciones, además de sus planteamientos arquitectónicos, sumados a la fuerza de La Bauhaus, que buscaba conciliar la tradición artesanal con la tecnología industrial, dominaron la escena.

Los arquitectos que desarrollaron este estilo buscaban romper con la tradición arquitectónica, racionalizarla, diseñando edificios que fueran por sobre todo "funcionales", rechazando de plano la ornamentación sin motivo.

Un claro ejemplo es la Villa Savoye de Francia. Esta obra muestra sus principios arquitectónicos: planta principal separada del suelo sobre pilotes, planta libre, sin subordinaciones respecto a la estructura, utilización de ventanales horizontales por los que penetra abundante luz y disposición de terrazas ajardinadas que permitan desarrollar la vida al aire libre.

En términos generales estos arquitectos utilizaron vidrio para la fachada, hormigón para las losas y soportes estructurales, aunque el acero también fue parte importante de sus materiales.

Aunque muchos teóricos de la arquitectura fijan como fecha del término de esta tendencia el final de la década del 60, otros aseguran que las influencias de este movimiento fueron fundamentales para las nuevas generaciones de arquitectos.

Sin embargo es durante esta década que las críticas se hicieron más fuertes. Su geometría rígida y rectangular fue calificada como "deshumanizante". Esto sumado a dichos bastante desafortunados, como los de Le Corbusier, que dijo "una casa es una máquina para vivir", hizo que el género ganara una fama de estéril, elitista y carente de significado.

Incluso un amigo personal de Mies van der Rohe, el arquitecto Philip Johnson, dijo estar "aburrido de las cajas" que construían.