Hay personas que pueden permitirse el lujo de una vida confortable.
Es posible que sea fruto de los esfuerzos que han realizado.
Lo que
me irrita es el despilfarro. Me irrita observar que hay personas que
malgastan y desperdician cosas que podríamos emplear en favor
de los pobres.
Cuando
no necesitamos algo, no lo aceptamos.
Cuando lo necesitamos, estamos convenidas de que Dios proveerá.
Y provee siempre.