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Reflexiones seleccionadas del libro Orar

Oración

Tengo la convicción de que los políticos pasan poco tiempo de rodillas.
Estoy convencida de que desempeñarían mucho mejor su tarea si lo hiciesen.

Hay personas que, con tal de no orar, pretextan que la vida es tan agitada que les impide hacerlo.
No debe ocurrir.
La oración no nos exige interrumpir nuestra tarea, sino que sigamos desarrollándola como si fuera una oración.
No es necesario estar permanentemente en meditación, ni que experimentemos la sensación consciente de que estamos hablando con Dios, por más que sería muy agradable.
Lo que importa es estar con Él, vivir en Él, en su voluntad.
Amar con un corazón puro: amar a todos, especialmente a los pobres, es una oración que se prologada durante las veinticuatro horas del día.