Virtudes
Cuando alguien os haga daño, no penséis en vosotros ni
en él: se está haciendo mal a sí mismo, está
haciendo mal a Jesús, que está dentro de él.
Debéis aprender a perdonar.
Debéis aprender que tenemos necesidad de perdón.
Lo comprenderá luego.
Será para él una humillación tremenda cuando se
dé cuenta.
No debemos
emitir juicios de condena, de murmuración.
Ni siquiera permitirnos insinuación alguna capaz de herir a las
personas.
A lo mejor una persona nunca ha oído hablar del cristianismo,
de manera que no sabemos qué camino ha escogido Dios para mostrarse
a esa alma y cómo Él la está moldeando.
Por eso mismo, ¿quiénes somos nosotros para condenar a
nadie?
|