
Rivera propuso entonces llamar a un "catedrático
de la marihuana" para que los instruyera. Según
narra Luis Astorga en “El siglo de las drogas”:
“En su primera lección, el maestro Chema les
explicó que hasta ese momento, lo único trascendente
y positivamente universal que México le había
dado al mundo era la marihuana... Fermín Revueltas
interrumpió emocionado al maestro y dijo lo siguiente:
Propongo que enviemos una protesta al presidente de la República
y todas las autoridades que intervengan en problemas del orden
correspondiente, por haber venido considerando que el uso
de la marihuana constituye un delito. Y exigiendo, a la vez,
que por decreto se establezca el uso de la marihuana como
saludable para la capacidad cerebral de los hombres de nuestro
país. Que en ese mismo documento -continuó-
se haga constar que la prohibición de la marihuana
dictada por los conquistadores y más tarde reafirmada
por los virreyes, tenía por objeto precisamente provocar
la decadencia de los pueblos de América para poderlos
sojuzgar mejor"... con algunos agregados "más
enérgicos" se dieron inmediatamente a la tarea
de redactar los respectivos telegramas y enviar copias a todos
los periódicos del D.F.
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