
Pablo Egenau / Sociólogo
En
una entrevista a este medio, aseguraste que “la marihuana
tiene determinadas características que hacen que las
personas en un contexto de dolor o enfermedad encuentren un
alivio a cierta sintomatología que, en muchos casos,
se hace intolerable”. ¿Se desprende de esto que
estarías a favor del consumo medicinal de marihuana
en los casos que lo ameriten?
Sí por supuesto. Lo que yo he podido investigar a través
de muchos años estudiando el tema, es que la marihuana
es una clara ayuda para el tratamiento de una serie de dificultades
como la artritis, el insomnio, glaucoma, síntomas de
sida, quimioterapia, dolores crónicos y en fin, en
una serie de otras afecciones.
Y esto no tiene que ver con una mirada ni pro ni anti droga.
Esto está absolutamente fuera del debate más
liberal o conservador o prohibicionista de las drogas. Tiene
que ver con una realidad en la que determinados grupos humanos
viven en condiciones de mucha dificultad que deteriora y conflictúa
aún más su ya precaria y frágil condición
humana, sicológica y afectiva.
Ésta no es una propuesta que tenga que ver con la promoción
del consumo de marihuana, sino que tiene que ver con qué
es lo que nosotros tenemos a nuestro alcance, que permita
que determinados grupos humanos, que muchas veces tienen incluso
pocos recursos para poder solventar alternativas que les permitan
resolver estos difíciles problemas en sus vidas y echar
mano de ellas y tenerlas a su disposición para que
precisamente puedan tener una mejor calidad de vida.
¿Qué opinas del consumo recreacional
de la marihuana?
Ese es un tema muy distinto. Pero en el que nuevamente hemos
aprendido en el mundo, adjuntando datos y hoy día haciendo
una mirada más desde la ciencia, desde la rigurosidad
metodológica, más que de una determinada postura
moral, que puede ser muy justificada pero que básicamente
se mantiene dentro de una ética de máximos,
más que de una ética de mínimos. Desde
una mirada de mucho mayor rigurosidad, ¿Qué
es lo que la realidad nos muestra?: En primer lugar, que la
mayoría de las personas, que por las razones que sea,
incurre en un uso experimental o recreacional de marihuana,
deja de consumir esa sustancia como parte del proceso de maduración,
de crecimiento y de desarrollo humano. Al verse enfrentados
a distintos retos, demandas exigencias, intereses y motivaciones
que la vida nos depara, las personas dejan de consumir sin
haber tenido ningún tipo de consecuencia traumática
o conflictuada y deteriorante en su vida y el consumo lisa
y llanamente se desvanece.
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