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Jaime Orpis
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Entonces nuevamente vamos a criminalizar a la pobreza por las condiciones sociales que se han hecho en relación a que droga, pobreza, juventud, delincuencia y muerte, son eslabones que están íntimamente vinculados y casi se ha establecido una relación causal entre ellos.

Es precisamente una especie de “trilogía” a la que se refiere el senador Orpis

Yo conozco lo que piensa Jaime y en algunas oportunidades hemos tenido la posibilidad de debatir. Pero básicamente una de las principales dificultades de este problema, es que los planteamientos que se han hecho en torno al tema de las drogas, en particular en el de la marihuana, pero en general de todas las drogas, es que inclusive la construcción de los datos estadísticos y epidemiológicos se hacen desde una determinada militancia. Entonces el poder dar cuenta de una construcción de la historia de las drogas que abandone esa militancia que descansan sobre factores más bien morales, es muy complicado.

Hay diferentes modelos que pretenden orientar las políticas sobre el tema droga y estos modelos están basados en supuestos, que difieren significativamente unos de otros. Estos supuestos, que subyacen en gran parte de las políticas vigentes, y que determinan lo que se hace y lo que no se hace en materia de control, todo en lo que es tratamiento y prevención, más bien dicen estar diseñadas o basadas o sustentadas sobre modelos racionales y construidos sobre datos empíricos y estadísticos. Entonces claro, Orpis te puede decir "yo tengo las estadísticas que dicen todo lo contrario de las estadísticas que te puede mostrar el senador Ávila", por ejemplo.
Entonces desde el punto de vista técnico, de alguien que lleva un trabajo concreto de muchos años, como desde la reflexión desde el mundo académico, nos damos cuenta que ese tipo de debates le hace pésimo al país.

Lamentablemente lo que nos falta es más ciencia y menos emoción. Tenemos que entender que, por decirlo así, “ambos bandos” quieren lo mejor para las personas. Aquí no hay una descalificación en el sentido de que alguien tiene motivaciones perversas, de maltrato o en fin. Lo que nos interesa fundamentalmente es dar cuenta de las condiciones actuales de vida de las personas. Dar cuenta de una realidad. Hoy día tenemos un porcentaje significativo de personas que por diversas y complejas razones se relaciona con la marihuana. Conocemos datos de lo que hace la marihuana en la vida de la gente. Por un lado en términos epidemiológicos, que da cuenta de que la mayoría de las personas en ciertos tramos etáreos cuando tiene garantizadas ciertas felicidades y ciertas estructuras, básicamente no pasa de ser una experiencia transitoria que después se desvanece en la vida.