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Y además estamos promoviendo una sociedad con tales
dificultades que tiene una cultura proquímica. Entonces no
nos olvidemos, no seamos hipócritas. Hoy día más que nunca antes en la historia, contamos con un arsenal farmacológico disponible para los seres humanos para enfrentar las más diversas dificultades reales o imaginarias y no solamente eso, sino que hay una suerte de promoción de ética proquímica que dice: “resuelve tu problema a través de estas drogas que vienen en cajitas”. Entonces tiende a satanizarse y a demonizar a las drogas ilícitas como negatividad pura, pero los otros son medicamentos, a pesar de que tienen la misma funcionalidad biológica: personas que enfrentan problemas matrimoniales, decepciones laborales, amorosas, stress de vivir en ciudades contaminadas, agresivas, solitarias, con la ingesta de diversos tipos de sustancias que les permiten anestesiar sus sentimientos y poder llevar la vida de la mejor manera posible.

En la medida de que nosotros podamos hacer ese mismo análisis desde la perspectiva de las sustancias ilícitas, fuera ya del ámbito de cómo estas sustancias pueden efectivamente tener una funcionalidad terapéutica, como en el caso de la marihuana con las enfermedades que mencionamos antes, sino que también entender que lamentablemente hoy día estamos generando unos cuadros sociales en los que es mucho más fácil vender personas a las drogas. Tú no estás vendiendo drogas a las personas, es al revés.

¿Cómo se explica que el alcohol siendo una sustancia tanto o más dañina que la marihuana se venda libremente en las botillerías?

Ahí hay muchos autores que argumentan desde algunas posturas tremendamente cínicas de que efectivamente las compañías farmacéuticas internacionales no están dispuestas ni deseosas de facilitar, por ejemplo, el uso médico de la marihuana para ciertas dificultades físicas, etc, porque como es una sustancia que se planta en el patio trasero, que no cuesta nada y tiene ciertos niveles de eficiencia y todo eso, sería fuertemente resistida y ahí se haría todo un lobby para mantener a la marihuana clasificada como una de las drogas de alto nivel de peligrosidad.

Pero también hay argumentos mucho más complejos y mucho más de fondo. Pero yo te diría que es fundamental, es necesario, es extraordinariamente importante en primer lugar promover cambios, porque son necesarios. Estamos generando unas propuestas sociales que son inadecuadas no sólo porque no tienden a resolver el problema sino que lo agravan y además necesitamos apostar por el bienestar y el mejoramiento social. Y eso con el propósito de reducir el daño que algunas drogas provocan a partir de un mejor conocimiento de la realidad, y no de una imposición dogmática peleada, cerrada, militante, de una determinada postura moral, sino a partir de un verdadero conocimiento de una realidad epidemiológica y construido al margen de evaluaciones morales.