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Según los estudios que hace Conace cada dos años, se ha
comprobado que la edad de inicio de consumo en Chile está
entre los 12 y 13 años tanto en hombre como en mujeres. Nuestra gran apuesta es primero poder hacer en esos tramos una potente “conciencia preventiva” en la población, de autocuidado, que ojalá evite el consumo, pero que si igual van a consumir, porque esto es igual que decirle a los jóvenes que no tengan sexo. Al final es una opción personal. Entonces la idea es que si igual van a consumir, tengan una serie de herramientas y ojalá eso suceda entre los 18 años, que es diferente que un cabro que parte no sé a los 10 años consumiendo sustancias, porque cuando llegue a los 18 va tener el camino medio torcido.

¿Qué tipo de acciones desarrolla Conace?

Nosotros tenemos programas preventivos desde parvulario. Se capacitan a las parvularias y se les enseña a los niños un juego que se llama “En busca del tesoro” y se pasa por todos los niveles de educación tanto de colegios municipalizados como privados-subvencionados. También trabajamos con familias, con monitores. En salud atienden gratuitamente a personas de bajos recursos y se trabaja comunicacionalmente con campañas, con accciones culturales y más que nada poniendo el tema arriba de la mesa. Lo peor es pretender censurar las opiniones porque en una sociedad moderna y democrática existen distintas posturas y nadie tiene la verdad absoluta. Pero aquí lo que se está velando es cuidar las generaciones de recambio, porque se entiende que son los niños y los más pobres los más afectados por el tema de la droga.

¿Crees que en la legislación chilena debería hacerse la diferencia entre drogas duras y drogas blandas?

Ésa es una clasificación que se hizo en los años 70. Y ahí también está el gran debate porque la marihuana está incluida en listas de sustancias prohibidas junto con medicamentos, barbitúricos, etc.

Pero yo creo que debería mirarse de otra manera el cuento. Yo lo que creo es que habría que ponerse en el siguiente escenario: soñemos con que en Chile se hace un plebiscito y gana la opción por la no prohibición de las sustancias. Entonces ahí debiésemos revisar qué implicaría eso como sociedad, porque si Chile fuera el único país de América Latina en que se permite, por ejemplo, fumar marihuana en la calle, se generaría el “narcoturismo” y así empezaría el tema de la seguridad y todo ese cuento porque además es un tema que está muy estigmatizado y ése es otro de los grandes errores. Creer que joven + marihuana = delincuente. Pero yo creo que viene todo un debate. No hay que matarse unos a otros y poder debatir con ideas, porque esto al final es una decisión de país.