
En el mismo artículo, Cebrian explica también
que los productores de algodón vieron en el cáñamo
un fuerte competidor en el área textil. Por lo mismo,
la poderosa industria algodonera estadounidense de principios
del siglo pasado, habría desarrollado una fuerte campaña
con la que intentó satanizar el consumo de cáñamo,
para de esta manera evitar su cultivo.
Buena parte de este crédito se lo lleva también
Hamilton Wright , magnate y terrateniente estadounidense,
quien supo encausar el clamor de influyentes grupos conservadores
de ese país, que se habían propuesto barrer
con cualquier atisbo de “lujuria y fornicación”
(fumar marihuana para estos grupos sería una manifestación
de la lujuria) en todo el territorio.
Wright era dueño de grandes extensiones de territorio
cercanos a la frontera de Estados Unidos con México.
Territorios que lentamente fueron siendo ocupados por inmigrantes
ilegales mexicanos.
Fue éste el principal motivo que tuvo el magnate norteamericano
para lanzarse en picada contra los inmigrantes a quienes acusó
de ser consumidores habituales de marihuana, la cual les habría
provocado aterradores efectos. Según Wright , bajo
su influjo, los inmigrantes se convertían en seres
desquiciados, ultraviolentos, prácticamente unos gorilas
feroces e incontrolables.
Dicha acusación fue favorablemente acogida por los
grupos ultraconservadores (La liga antialcohólica,
La Sociedad para la supresión del vicio y la Antisaloon
League entre otras agrupaciones de la época), quienes
ejercieron una fuerte presión a nivel legislativo,
lo que derivaría finalmente en una legislación
que prohibiría el cultivo, porte y consumo de marihuana
en Estados Unidos, a partir de 1937.
¿Y
cómo andamos por casa?
Fue nada menos que el propio Cristóbal Colón
quien, según diversas fuentes, habría traído
consigo toneladas de cáñamo en uno de sus viajes
al nuevo mundo. Ya sea en forma de cuerdas, redes, velas y
otros útiles navales. El mismo Colón habría
introducido también el cáñamo en forma
de papel (donde dejaba constancia de sus expediciones) y según
se dice, el navegante genovés habría traído
consigo también semillas de plantas índicas.
Otra de las teorías que se manejan, es que la hierba
habría sido traído a América por los
esclavos negros que trajeron los conquistadores a esta parte
del globo.
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