| El
20 de noviembre de 1999, el joven universitario Jorge Matute Johns fue visto por
última vez con vida en la discoteca La Cucaracha de Concepción.
Las diligencias para dar con su paradero comenzaron a los pocos días de haber ocurrido su desaparición y en ellas participaron una gran cantidad de personas entre efectivos de Carabineros e Investigaciones, personal de la Armada, su familia, amigos, universitarios, etc. No obstante, ninguna tuvo éxito. El 26 de enero del año 2000 se produjeron las primeras detenciones en el caso por el presunto delito de obstrucción a la justicia, y a comienzos de 2001 los primeros procesamientos. Sin embargo, el trabajo de los tribunales no logró determinar el paradero de "Coke" ni las circunstancias que rodearon su desaparición. Numerosas hipótesis se manejaron sobre lo sucedido con el universitario, así como también se siguieron diversas pistas, la mayoría de las cuales resultó ser falsa. En un primer momento, la policía sostuvo que Jorge Matute Johns había sido golpeado en una pelea típica de discoteca y que, posteriormente, su cuerpo había sido lanzado en algún lugar cercano al recinto nocturno. Otra de las hipótesis con la que se especuló fue que el incidente pudo ser inducido por uno de los asistentes al local, motivado por celos al ver al universitario acompañado de su pareja. Habría pretendido darle un escarmiento y la situación habría derivado en la muerte del joven. También se pensó que "Coke" había sido víctima de un asalto común. Posteriormente surgió la teoría de que el universitario había sido secuestrado como una forma de venganza política o sectorial, considerando que su padre, Jorge Matute Matute, era dirigente sindical de Petrox. También se vinculó la desaparición y muerte del estudiante de Ingeniería Forestal con la existencia de un cartel de droga en Coronel. Sin embargo, la hipótesis que más se baraja es que en el interior del local o en el estacionamiento del mismo, pudo producirse un incidente que derivó en una agresión a Matute, quien, malherido, habría sido sacado en un vehículo y llevado a un lugar desconocido donde murió. Según esta teoría, tras el deceso los involucrados habrían ocultado el cuerpo y las evidencias que los incriminaban. Respecto a los lugares donde fueron ocultados los restos de "Coke", también surgieron muchas teorías, entre ellas que el cuerpo del universitario había sido incinerado en el Hospital Clínico Regional de Concepción. Asimismo, se rastrearon ríos y lagunas de la zona, ante la presunción de que el cuerpo de Matute Johns había sido lanzado a las aguas. Sin embargo, ninguna de las pesquisas dio resultados positivos, aunque sí se encontró casi una decena de restos óseos pertenecientes a otras personas desaparecidas, cuyos cuerpos nunca habían sido reclamados. Todas las hipótesis se destruyeron el 10 de febrero de 2004, cuando Domingo Acosta, un trabajador de la empresa CDR que realizaba labores de limpieza en el kilómetro 22 de la Ruta de la Madera que une las comunas de Concepción y Santa Juana, encontró osamentas y ropas enterradas a unos 30 centímetros de profundidad en la ribera del río Biobío. (VER MAPA) Los restos fueron levantados dos días después y remitidos al Laboratorio de Criminalística para su análisis. Hasta ese lugar concurrieron el padre y hermano del joven desaparecido, con el objetivo de identificar las ropas, un par de zapatos marca Caterpillar, calcetines, un pantalón marca Mossimo y un traje de baño. "Son sus ropas. Son sus ropas. Ha sido una espera demasiado larga", manifestó afligido Jorge Matute Matute tras la diligencia. Sus sospechas fueron ratificadas el 16 de febrero, una vez concluidas las pruebas de ADN nuclear realizadas con máxima celeridad por la Policía de Investigaciones al cráneo y esqueleto casi completo. Detalles del hallazgo Al momento de ser encontrados, los restos de Jorge Matute Johns no estaban diseminados, sino que aparecían dispuestos de tal forma que parecían desmembrados, pero en buen estado de conservación. Por el momento, la policía maneja dos hipótesis: que los restos de Jorge Matute fueron arrojados y cubiertos por sedimentos al quedar atrapados entre las ramas durante las crecidas del río Biobío, o bien que el cuerpo fue enterrado y luego quedó parcialmente a la vista debido a la erosión provocada por el mismo cauce. Cabe destacar que las osamentas fueron encontradas en el lecho mismo del río, en una zona que queda totalmente cubierta por las aguas durante el invierno. (VER GRÁFICO) Aunque las primeras informaciones indicaron que el cuerpo fue hallado el 10 de febrero, datos posteriores permitieron determinar que en realidad los trabajadores de la empresa contratista dedicada a la mantención de caminos se percataron de su existencia dos semanas antes. Asimismo, se supo que hasta que se dio aviso a Carabineros, los obreros utilizaron los restos para asustar a los automovilistas, naturalmente sin saber que podrían corresponder a Jorge Matute. Al percatarse del macabro juego de los trabajadores, el campesino José Candia Espinoza le contó a sus vecinos para que dieran cuenta a Carabineros. Fue así como el 12 de febrero el matrimonio formado por Evaristo Núñez y Loreto Quintana fueron al lugar, percatándose de que era verdad y dando inmediato aviso a Carabineros. Peritajes médicos-legales Media docena de expertos tanatólogos trabajó en los análisis que el Servicio Médico Legal realizó a los restos de Jorge Matute Johns, con el objetivo de establecer la causa precisa de su muerte, así como también la fecha o data en que ocurrió el deceso. El 12 de marzo de 2004 los especialistas entregaron al ministro en visita Juan Rubilar un preinforme en el que se estableció que el joven universitario fue asesinado, esto a pesar de que el cadáver no presentaba signos de violencia o lesiones traumáticas. Sin embargo, el hecho de que su cuerpo haya sido arrojado en un movimiento de vaivén y permanecido cuatro años en el mismo lugar donde se encontró, revela que su deceso sería producto de terceros. No obstante, lo que dificulta establecer la causa exacta de la muerte es la no existencia de tejido blando en el cuerpo, donde podrían estar las evidencias de agresión o lesiones que pudo haber recibido, sin necesariamente quedar lesiones traumáticas en su estructura ósea. Asimismo, la posición en la que fueron encontrados los restos descarta totalmente la tesis del suicidio planteada al inicio de la investigación. El cuerpo de Jorge Matute Johns nunca estuvo sumergido ni enterrado, así como tampoco fue alcanzado por el agua del cauce del río Biobío. Sin embargo, los peritos del Servicio Médico Legal no fueron los únicos que analizaron los restos del joven. A petición del Consejo de Defensa del Estado y previa aprobación del ministro en visita, la antropóloga forense Isabel Reveco también tuvo acceso al esqueleto de "Coke", tras lo cual elaboró un informe que fue entregado en abril de 2004 al juez especial. El resultado del estudio realizado por la perita adjunta confirmó que la muerte del universitario se debió a múltiples lesiones recibidas en el cráneo tórax y abdomen. Según el informe, "los numerosos restos de sangre encontrados en su estructura ósea, originados antes de morir, sólo pueden ser producidos por lesiones graves en las estructuras subyacentes: masa encefálica al interior del cráneo y grandes vasos sanguíneos, corazón y pulmones a nivel del tórax, que necesariamente son mortales". Asimismo, la especialista agregó que los hallazgos de sangre en la estructura ósea "me permiten concluir que la causa de muerte ha sido por lesiones combinadas a nivel torácico y encefálico, sin poder descartar categóricamente lesiones a nivel de vísceras macizas en la región abdominal, especialmente en el bazo al lado izquierdo e hígado en el lado derecho". A juicio de la familia Matute Johns, los resultados arrojados por la investigación realizada por Reveco, fueron mucho más contundentes que los emandados del estudio hecho por el Servicio Médico Legal, ya que este último no entregó con precisión la causa de muerte de Jorge Matute Johns, como sí lo hicieron los análisis realizados por la perita adjunta. Ante esta situación, los padres y el hermano del joven fallecido, junto a su abogado, solicitaron al ministro Juan Rubilar un nuevo peritaje a los restos óseos para dilucidar la causa de la muerte de "Coke". El nuevo análisis realizado por forenses del Departamento de Medicina Legal de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile respaldó el informe del Servicio Médico Legal y ratificó como "indeterminada" la causa de muerte de Jorge Matute Johns, refutando así las conclusiones de la perito Reveco a quien acusan de "errores periciales y falta de comprobación científica". Tras conocerse los resultados del nuevo informe, el Consejo de Defensa del Estado apeló ante la Corte de Apelaciones de Concepción, tribunal que en agosto de 2004 ordenó que peritos antropólogos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, analizaran los resultados de las pericias del SML y de la doctora Reveco. El cuarto informe, que fue realizado por la perito Carmen Cerda, mantuvo la incertidumbre sobre causa exacta de muerte del universitario, calificándola como "indeterminada". Asimismo, el documento sostuvo que no era posible establecer la existencia de lesiones traumáticas en la estructura ósea ni tampoco que las manchas que presenta correspondan a fluidos sanguíneos que sean producto de lesiones. Sin embargo, no desechó la acción de terceros en la muerte de "Coke" a través lesiones que no dejan huellas en los restos óseos. Finalmente, la doctora Cerda precisó que no era posible concluir que el cuerpo de Matute estuviera siempre en el kilómetro 22 de la ruta a Santa Juana, donde fue encontrado de manera fortuita en febrero de 2004. Nuevos antecedentes A comienzos de diciembre de 2004, un revelador diálogo sobre el homicidio de Jorge Matute Johns fue dado a conocer por dos testigos protegidas. Las estudiante afirmaron ante el ministro Juan Rubilar haber escuchado una conversación entre los procesados Óscar Araos y Jaime Rojas, y una mujer -María Pía Van Gein Moyano-, sin que éstos se dieran cuenta de su presencia, donde se recriminan por haber golpeado al universitario Jorge Matute Johns con una manopla y haber llevado su cuerpo al camino a Santa Juana. La versión -que habría sido conocida por el juez Rubilar hacía más de ocho meses- fue negada por los involucrados, pese a lo cual fueron interrogados y careados. Paralelamente, la familia Matute Johns solicitó al tribunal de alzada de Concepción revocar al magistrado Rubilar debido a que no ha dispuesto diligencias relevantes, y en su lugar mantener al juez Jaime Solís quien subrogó al ministro titular cuando éste estuvo enfermo. A fines del mismo mes, la justicia otorgó 12 días de exclusividad a Jaime Solís, durante los cuales realizó una serie de diligencias e investigó a fondo algunas pistas que -según la familia Matute Johns- podrían resolver el caso. Pese a los avances en la investigación, el 30 de abril de 2005 los restos del malogrado universitario fueron sepultados en la VIII Región sin que la Justicia diera con los responsables de su muerte. Triste desenlace En una nueva ofensiva judicial, el 28 de octubre del mismo año el CDE pidió que se procesara por homicidio a Jaime Rojas López y Óscar Araos Díaz, dos de los siete jóvenes procesados por obstrucción a la justicia. El ministro Rubilar rechazó la solicitud, decisión que el 25 de abril de 2006 fue confirmada por la Quinta Sala de la Corte de Apelaciones. Casi un mes después, la misma sala dejó sin efecto los procesamientos, amparándose en que la Reforma Procesal Penal eliminó como delito la figura de obstrucción a la justicia. De esta manera, tras tres ministros, seis años de investigación y 1.000 millones de pesos gastados, el caso Matute Johns quedó a punto de ser sobreseído. Durante los meses siguientes, la familia del joven solicitó una serie de diligencias, entre ellas la exhumación de sus restos para ser analizados por peritos internacionales. Sin embargo, el juez Rubilar rechazó la realización de nuevas indagatorias y el 04 de diciembre resolvió sobreseer temporalmente el caso, hasta que surgieran nuevos antecedentes que permitieran su apertura. Vuelco en el caso Tras la decisión judicial, el caso dejó de aparecer en los medios de comunicación hasta el 07 de mayo de 2007, cuando Fabián Flores Silva, un ex empleado de la discoteque "La Cucaracha", reconoció ante la jueza (s) del Segundo Juzgado del Crimen de Valdivia, Marcela Robles, haber participado directamente en la muerte de Jorge Matute Johns. La inesperada confesión fue enviada al ministro Juan Rubilar, con la indicación de realizar una pericia siquiátrica al sujeto. |
![]() | ![]() |
![]() |
|
|