El 8 de diciembre, la Iglesia celebra la Inmaculada Concepción de
la bienaventurada Virgen María.
Los preparativos para esta gran fiesta comienzan un mes antes, en el que los
católicos demuestran el gozo profundo de ser cristianos, seguidores de
Nuestro Señor Jesucristo, el Verbo encarnado, a través de su devoción
a la Virgen.
Con María vuelven a ser y a hacer comunidad de creyentes. El "sí" de
María, lejos de ser una simple aceptación, o un resignado acatamiento,
manifiesta un gozoso deseo de colaborar con lo que Dios quiere de su persona.
María conversa con Dios para bien de la humanidad, y vive con alegría
el abandono a la voluntad de Dios.

Durante este mes, busquemos redescubrir el inmenso valor que tiene toda persona en nuestra sociedad a través de María, pues toda persona es creación del Padre.