Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé/ Paraguay
Fiesta:
8 de diciembre A comienzos de 1600, un indio guaraní converso
de la misión franciscana de Tobatí, estaba en peligro de ser
atacado por la tribu de los ambayáes, enemiga de los conversos. El
nativo se esconde en un tronco y pide ayuda a la Virgen. Al mismo tiempo
promete tallar con la madera del árbol una imagen de la Inmaculada.
Así fue como el indio esculpió dos figuras. Una quedó en la iglesia de Tobatí y la más pequeña la dejó para su devoción personal.
Años después la gran inundación que creó el lago de Ypacaray amenazaba con destruir los poblados cercanos y los frailes franciscanos, acompañados de los habitantes de la región, organizaron rogativas pidiendo la tranquilidad de las aguas. Se cuenta que el Padre Luis de Bolaños bendijo las aguas y éstas retrocedieron hasta sus límites actuales; junto con la calma, apareció flotando un maletín sellado que encerraba en su interior una imagen de la Virgen, que fue reconocida por los presentes como la misma que el indio tallara años atrás. Desde entonces el pueblo la llamó la "Virgen de los Milagros".
En 1945 comenzó la construcción del templo actual que, aunque todavía no se ha completado, guarda la imagen de la Virgen de los Milagros de Caacupé desde 1980.
La Virgen de los Ángeles / Patrona de Costa
Rica
Fiesta: 2 de agosto
Un 2 de agosto de 1635, en Puebla de ios Pardos, la mestiza Juana Pereira
se levantó al amanecer para ir a buscar leña. En su camino,
sobre una gran roca, la india descubre una pequeña imagen de la Virgen,
tallada en una piedra oscura. Con alegría Juana recoge el tesoro,
el mismo que volvió a encontrar otras cinco veces en el mismo lugar,
pues la imagen desaparecía de armarios, cofres y hasta del sagrario
parroquial, para regresar tenazmente a la roca donde había sido encontrada.
Así todos entendieron que la Virgen quería tener allí un
lugar de oración.
La "Negrita" como la llama el pueblo costarricense, fue coronada solemnemente el 25 de abril de 1926.
La roca en la que fue hallada la imagen se ha ido gastando por el roce de las manos de los miles de fieles que llegan a venerar a la Madre. Debajo de esta piedra brota un manantial cuyas aguas recogen los que acuden en busca de ayuda.