| En
1973 el vocalista de Electrodomésticos estaba recién llegado
a Santiago –porque soy de Ovalle, explica- hasta donde se trasladó
para estudiar Ingeniería en la Universidad Católica.
Vivía como pensionista con una familia amiga en una casa que
estaba en Carmen 208, creo; al inicio de la tercera cuadra de Carmen.
Casi al lado había un Grupo Móvil en ese tiempo, de Carabineros
tendría que ser, equivalente al GOPE.
Ese día fui al correo a dejarle una carta a mi madre temprano,
como a las 9 de la mañana. Debí haber tenido 17, 18 años.
A la vuelta, al lado de la entrada de mi casa había un tanque
enorme, instalado al medio de la calle y ahí me di cuenta que
había algo raro pasando, no me di cuenta ni en el trayecto al
centro, ni a la vuelta, nada.
La situación que había hasta ese momento era caótica.
No esperaba que pasara algo, pero era una conclusión lógica
al nivel de violencia y agresividad que había en la sociedad,
porque había mucha violencia, verbal, de todo tipo.
Había huelgas a cada rato, la Alameda, me acuerdo, estaba llena
de hoyos, las protestas eran... había mucha violencia.
Cuando llegué a mi casa estaba toda la gente. Me enteré
por la radio, por las noticias. Hubo toque de queda a las 5 de la tarde,
creo, y al día siguiente completo toque de queda.
Escuchábamos balazos. Nosotros estábamos detrás
de una muralla trasera de un edificio de departamentos y sonaban balazos
en la muralla, como estaba este cuartel ahí... que todavía
existe, pero no sé qué es. En ese tiempo era el Grupo
Móvil, que eran los más heavy que había.
Y nada, escuchar por la radio los bandos y muertos de susto.
Estas situaciones son especiales porque uno sabe que está la
escoba, pero sube la adrenalina y es como ... tiene un nivel de adrenalina
y de novedad.. .golpe de estado y todo esto, curiosamente era como “entretenido”,
estar en una situación así.
El toque de queda era una cosa que no se conocía. Esto de estar
todo el día encerrado en la casa, sin poder salir, era súper
novedoso, y dejó a todo el mundo marcando, había mucho
nerviosismo y se hablaban muchas calamidades, lo que estaba pasando,
los cadáveres en el Mapocho y cuánta cosa.
¿Qué preocupaciones tenías?
Pensaba básicamente en la familia y en llamar a Ovalle. Ellos
también estaban preocupados por mí, porque estaba acá,
y fue bien caótico en realidad. Los primeros días fueron
de mucho susto, de mucho nervio. Tres días después pude
comunicarme con mi mamá.
El tiempo lo pasaba escuchando noticias, conversando entre todos sobre
lo que estaba pasando, y atento a todo lo que ocurría, que era
el eje de esos días. Muy muerto de susto no más. En la
misma cuadra estaba la peña de los Parra, pero como estaban los
Carabineros ahí mismo no teníamos miedo de violencia,
de caer en medio de fuegos cruzados.
Todos con los que vivía estaban muy alterados por la situación,
pero cuando ya se desencadenó todo el tema surgieron sentimientos
más básicos de supervivencia y de cuidarse entre todos,
es como cuando surge un terremoto, fue como un desastre natural, pero
en lo social.
Esa noche dormimos re poco. No teníamos problemas de seguridad,
porque estábamos al lado de esta gente, pero poco pudimos dormir,
y al otro día no pudimos ir a comprar pan ni hacer las cosas
que se hacían normalmente. Como te digo, era como un desastre
natural, donde todo el mundo se cuida y se cobija y se apretuja y hay
solidaridad. Eso recuerdo del tema.
Después, pensando, me morí de susto, porque caché
que había ido y vuelto al correo de la Plaza de Armas. No sé
si andaba en qué planeta, pero cuando entro a la calle Carmen
y veo un tanque al fondo.... ellos estaban como a diez metros de la
casa, pero no dijeron nada.
Luego uno empieza a hablar de otras cosas, también se siente
quizás un poco de alivio de que se terminara todo el desastre:
las colas para la comida... nunca voy a ser de derecha, pero el gobierno
que había se había desdibujado totalmente, él era
una persona que tenía una conciencia social bastante fuerte,
a lo mejor podría haber sido una muy buena persona, después
uno se va enterando de cosas.
A mí, la verdad, me parecía que eran todos una manga de
aprovechadores. El nivel de virulencia que había en la convivencia
era terrible. Todo el mundo se arrogaba el derecho a saber el destino
del hombre y cómo debía hacerse las cosas. La polarización
llegaba a niveles extremísimos. Creo que la culpa era transversal,
todo el mundo le puso su cuota de odio al tema, y la cosa desembocó
en eso.
¿Había escuchado rumores de lo que iba a ocurrir?
Nunca me enteré por ningún lado, pero era el corolario
lógico, se adivinaba lo que iba a suceder. Lo que pasa es que
por esas cosas uno se hace el leso, después de afuera dice “era
lógico que sucediera algo así”, porque no había
mucha gobernabilidad.
Políticamente, no le creía ni a la derecha ni a la izquierda,
como joven adolescente en ese tiempo yo leía mucho Herman Hesse,
me pasaba leyendo, entonces los ideales juveniles están muy lejanos
a toda la grosería que implica la política, en términos
de comportamiento humano, porque ya no había a quién creerle,
eran todos “malos”, no era un mundo en el que viera virtudes
humanas o cosas así, no le creía a nadie.
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