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Alfredo
Castro, actor y director de teatro, es quizás una de las voces
más influyentes y respetadas dentro de la escena chilena contemporánea.
Ha actuado en un sinnúmero de montajes . También es un
rostro reconocido y muy querido por sus memorables actuaciones en teleseries
nacionales.
Tenía 17 años. Había decidido no ir al colegio
y estaba en cama cuando escuche el primer bando de la Junta de Gobierno
y pensé que era un programa histórico.
Viví ese día con mucha inquietud por mi padre que trabajaba
como medico jefe del Servicio de Urología del Hospital Barros
Luco y no volvía a la casa y no sabíamos nada de él.
Lo viví con tristeza por que creía profundamente en el
proyecto del Presidente Allende, en la construcción de un hombre
nuevo, en sus cuarenta medidas, y toda la efervescencia cultural que
se vivió en esa época.
Vi desde la ventana de mi pieza, ubicada en Las Condes, el bombardeo
a Tomás Moro y ahí tuve verdadera conciencia que se venían
días muy oscuros.
Mi padre logró salir del hospital antes del toque de queda y
posteriormente fue acusado por otros médicos del servicio de
ocultar armas en el hospital. Por suerte esto fue desmentido por otros
médicos y no pasó a mayores.
Tener 17 años en esa época y estar cursando cuarto medio,
creo que me salvó la vida, ya que por mi irrefrenable tendencia
a la rebeldía sobre el poder, había ingresado hace pocas
semanas al Frente de Estudiantes Revolucionarios en el Liceo 11 de Las
Condes, reducto de Patria y Libertad, con ejercicios paramilitares en
los patios y actos de sabotaje, etc. Éramos creo que seis o siete
estudiantes de FER en todo el Liceo.
Con dos años más, seguramente no estaría contando
esta historia.
Posteriormente vinieron el corte de pelo, la Canción Nacional,
y toda una juventud vivida como sospechoso de algo que uno nunca supo.
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